Cada año, la Navidad se me hace más comercial. En ocasiones, la gente que quieres te regala algo carísimo que incluso quizá ni siquiera te gusta, y ¿qué haces? Seguramente, agradecérselo como un bobo, porque no quieres herir sus sentimientos, mas por dentro te encuentras lleno de impotencia al saber que esa persona se ha gastado un pastizal en el objeto en cuestión.
Yo me enteré del secreto de estas fechas más tarde que la mayoría de los niños. Y me arrepiento bastante de no haberlo sabido antes, porque cuando tenía la ilusión pedía muchísimos regalos, pensando que a esos personajes mágicos a los que no podía ver no les costaba nada. Nada más lejos de la realidad, para mi desgracia. La mayoría de esos juguetes casi ni los toqué. Tampoco tenía con quién hacerlo.
Y la sociedad no nos ayuda, al contrario: a los medios de comunicación y las tiendas les interesa que consumamos más y más para enriquecerse a nuestra costa.
Quizá deberíamos pensar un poco más en nosotros mismos y en lo que estamos construyendo.
miércoles, 28 de diciembre de 2011
martes, 20 de diciembre de 2011
Tercero
Llega el PP al poder y lo primero que se le ocurre hacer es añadir un año de Bachillerato restándoselo a la Educación Secundaria Obligatoria. Y lo más curioso de la medida es que, aunque los alumnos terminasen la ESO a los 15, tienen que cursar obligatoriamente 1º de Bachiller o de Formación Profesional de grado medio.
Vamos a ver... ¿pretenden hacernos creer que lo hacen para beneficiar a los estudiantes, ayudarlos en su aprendizaje y que salgan mejor preparados? Porque, obviamente, no van a conseguirlo de esta manera ni aunque quisieran. El problema de la educación no está en la cantidad, sino en la calidad. ¿Por qué no se puede repetir más de dos veces? ¿Por qué se estudia gran parte de cultura general en Bachillerato? ¿Por qué algunos profesores hacen 3 o más recuperaciones de un mismo examen y/o suben las notas en las evaluaciones como si nada?
Está más claro que el agua que lo que pretenden es reducir el paro. Y se piensan que con esto van a reducir la crisis... la llevan clara. Lo único que hacen es evitar el problema, posponerlo, no dar una solución coherente y lógica.
Lo peor es que, como somos tan burros de darles la mayoría absoluta, podrán aprobar todas las medidas que les venga en gana sin contar con el apoyo de la oposición.
Otra vez será.
Vamos a ver... ¿pretenden hacernos creer que lo hacen para beneficiar a los estudiantes, ayudarlos en su aprendizaje y que salgan mejor preparados? Porque, obviamente, no van a conseguirlo de esta manera ni aunque quisieran. El problema de la educación no está en la cantidad, sino en la calidad. ¿Por qué no se puede repetir más de dos veces? ¿Por qué se estudia gran parte de cultura general en Bachillerato? ¿Por qué algunos profesores hacen 3 o más recuperaciones de un mismo examen y/o suben las notas en las evaluaciones como si nada?
Está más claro que el agua que lo que pretenden es reducir el paro. Y se piensan que con esto van a reducir la crisis... la llevan clara. Lo único que hacen es evitar el problema, posponerlo, no dar una solución coherente y lógica.
Lo peor es que, como somos tan burros de darles la mayoría absoluta, podrán aprobar todas las medidas que les venga en gana sin contar con el apoyo de la oposición.
Otra vez será.
lunes, 12 de diciembre de 2011
Utopía
Kant defendía que debemos actuar de manera que sirva como ley universal para el resto, es decir, que mejore el mundo si todos hicieran lo mismo. ¿No es un bonito ideal? Y, sin embargo, va el profesor y suelta que eso es una utopía. Inalcanzable. Imposible.
Irrealizable.
¿Por qué?
¿Quién nos lo impide? Aparte de nosotros mismos, claro está. Porque, visto el panorama, somos nosotros los que nos refrenamos, los primeros que pensamos, ¡no podemos!, y dejamos todo a medias, sin hacer. O nos guiamos por la vía fácil, la del mínimo esfuerzo, la que se aleja de la moral.
¿Quién dice que no podemos alcanzar el bien en esta vida? A lo mejor no vamos a poder actuar moralmente siempre, ni todas las personas lo van a hacer, ya que cada una tiene su forma de ver la vida, que también depende mucho de la cultura, pero ¿por qué no intentarlo? ¿Qué se pierde en ser algo mejor cada día?
Pero no, lo sencillo es ir con la idea de utopía por delante. Si total... nadie es perfecto. ¿Qué más da eso? ¿Acaso no puedo pretenderlo? Si nadie va a conseguir ser completamente bueno... ¿y qué tal empezar por lo mejor posible?
Irrealizable.
¿Por qué?
¿Quién nos lo impide? Aparte de nosotros mismos, claro está. Porque, visto el panorama, somos nosotros los que nos refrenamos, los primeros que pensamos, ¡no podemos!, y dejamos todo a medias, sin hacer. O nos guiamos por la vía fácil, la del mínimo esfuerzo, la que se aleja de la moral.
¿Quién dice que no podemos alcanzar el bien en esta vida? A lo mejor no vamos a poder actuar moralmente siempre, ni todas las personas lo van a hacer, ya que cada una tiene su forma de ver la vida, que también depende mucho de la cultura, pero ¿por qué no intentarlo? ¿Qué se pierde en ser algo mejor cada día?
Pero no, lo sencillo es ir con la idea de utopía por delante. Si total... nadie es perfecto. ¿Qué más da eso? ¿Acaso no puedo pretenderlo? Si nadie va a conseguir ser completamente bueno... ¿y qué tal empezar por lo mejor posible?
martes, 6 de diciembre de 2011
Animales
El otro día oí a una persona afirmar rotundamente que el hombre es malo por naturaleza. Según él, cuando alguien se cae, por ejemplo, es más fácil reírse que intentar ayudarlo.
Sin embargo, si te dan una pistola, ¿es acaso más fácil matar con ella a alguien? Yo no lo veo así.
Otro decía, en realidad somos salvajes. Y eso se acerca más. Ya que, biológicamente, procedemos de los animales, que no pueden ser malos ni buenos porque no tienen raciocinio.
Lo que más me impactó no fue la frase en sí, sino el hecho de saber que es una persona bastante religiosa, y el catolicismo siempre ha defendido que el hombre es bueno por naturaleza, porque todo lo que viene de Dios es bueno. Es curioso cómo la gente se aferra a creencias religiosas y, después, sus ideales éticos son incoherentes con ellas.
Sin embargo, si te dan una pistola, ¿es acaso más fácil matar con ella a alguien? Yo no lo veo así.
Otro decía, en realidad somos salvajes. Y eso se acerca más. Ya que, biológicamente, procedemos de los animales, que no pueden ser malos ni buenos porque no tienen raciocinio.
Lo que más me impactó no fue la frase en sí, sino el hecho de saber que es una persona bastante religiosa, y el catolicismo siempre ha defendido que el hombre es bueno por naturaleza, porque todo lo que viene de Dios es bueno. Es curioso cómo la gente se aferra a creencias religiosas y, después, sus ideales éticos son incoherentes con ellas.
domingo, 27 de noviembre de 2011
Goodness
Edison es muy conocido por la lámpara incandescente que, en realidad, solo perfeccionó, pero ¿acaso sabías esto de él?
Tras salvar de morir a un niño en las vías del tren en Port Huron, el agradecido padre de la criatura J. U. Mackenzie (telegrafista de la estación) le enseñó telegrafía. Cabe mencionar que en este incidente, el mismo Edison quedó sordo debido a que él mismo casi cae del tren salvando a este niño y un sujeto lo tomó de sus orejas.
Hoy por ti, mañana por mí. Así debería ser siempre. Y así acabó con más de mil patentes.
Tras salvar de morir a un niño en las vías del tren en Port Huron, el agradecido padre de la criatura J. U. Mackenzie (telegrafista de la estación) le enseñó telegrafía. Cabe mencionar que en este incidente, el mismo Edison quedó sordo debido a que él mismo casi cae del tren salvando a este niño y un sujeto lo tomó de sus orejas.
Hoy por ti, mañana por mí. Así debería ser siempre. Y así acabó con más de mil patentes.
lunes, 21 de noviembre de 2011
No sirve de nada
Y es que se ve claramente que la política no funciona. La gente cree en las promesas, en que la oposición siempre será mejor que quien gobierna cuando ocurre algo que perjudica a este último. Otros piensan que los partidos con menos votos deberían ser los elegidos, pero no ven que si son tan poco votados al final acaba gobernando el peor en vez del simplemente malo. Y es que un político con buenas ideas nunca va a llegar muy alto, ya que supondría meter mano en la propia política, y eso no les gusta nada de nada.
Para colmo, depende de la Comunidad Autónoma tu voto vale más o menos... lo que faltaba.
A algunos no les gusta ser felices haciendo feliz al mundo... o todavía no tienen claro cómo conseguirlo.
Para colmo, depende de la Comunidad Autónoma tu voto vale más o menos... lo que faltaba.
A algunos no les gusta ser felices haciendo feliz al mundo... o todavía no tienen claro cómo conseguirlo.
lunes, 14 de noviembre de 2011
Duerme
Me he dado cuenta de que a la gente le cuesta mucho conformarse con lo que le toca. No digo, por supuesto, que nos quedemos parados ante las injusticias sin mover un dedo. No, no me refiero a eso. Hablo de la vida y del esfuerzo que, a veces, tenemos que hacer para poder alcanzar las metas a las que aspiramos. Creo que no sería la primera vez que digo que las cosas duran lo que tienen que durar. Cuando aprendes esto, todo es mucho más sencillo y no te preocupas ni te agobias por algo que sabes que ocurre periódicamente. Simplemente lo asumes y lo vives.
Esta noche he tenido varios sueños muy vívidos -suelo acordarme, al menos, de uno de mis sueños cada mañana cuando me despierto-. Recuerdo que hubo una época en que casi prefería vivir en ese mundo onírico. Afortunadamente, ya más o menos la he superado, aunque con días como estos vuelven las dudas y el deseo.
Esta noche he tenido varios sueños muy vívidos -suelo acordarme, al menos, de uno de mis sueños cada mañana cuando me despierto-. Recuerdo que hubo una época en que casi prefería vivir en ese mundo onírico. Afortunadamente, ya más o menos la he superado, aunque con días como estos vuelven las dudas y el deseo.
sábado, 5 de noviembre de 2011
Celebrities
Es interesante saber que la diosa sin nombre es la tercera entre seiscientos setenta y tres mil. Lo más curioso es que no tiene casi publicidad. Claro, que ¿a quién se le va a ocurrir buscar a dioses sin nombre? Eso de ser famoso es demasiado relativo.
sábado, 29 de octubre de 2011
Curiosidades
No sé cómo se pasa el tiempo tan deprisa, me descuido un poquito y ya han pasado nueve días desde que publiqué por última vez. Lo cierto es que últimamente comento y oigo comentar con frecuencia que el tiempo transcurre muy deprisa, demasiado. Hoy traigo un par de curiosidades, probablemente ya haya mencionado alguna en otra ocasión.
Lo primero es una cuestión de fechas. ¿Sabías que los días entre el 5 y el 14 de octubre de 1582, ambos incluidos, nunca existieron? En esa fecha, el Papa Gregorio XIII -por esa fecha hacían algo interesante- se dio cuenta de que las estaciones no coincidían demasiado bien, así que hizo que se revisara el calendario juliano, que era el que se utilizaba entonces. Quien calculó la duración de un año por aquel entonces sumó 11 minutos y 14 segundos más de la cuenta. Por eso hubo que adelantarlo. Y por eso, desde que se implantó el calendario gregoriano, cuando el año es bisiesto pero acaba en dos ceros -dicho de otra forma, es múltiplo de cien-, febrero tiene los 28 días a los que nos tiene acostumbrados.
Esto tuvo alguna que otra consecuencia: Está muy extendida la creencia de que Cervantes y Shakespeare murieron el mismo día, el 23 de abril de 2011, día del libro. No es del todo así. En sus respectivos países sí era el mismo, pero los españoles ya adoptaron el calendario gregoriano mientras que los ingleses continuaban con el juliano. Así que, en realidad, el dramaturgo inglés murió el 3 de mayo según el calendario actual.
Y, para terminar, os dejo con un problema un tanto paradójico.
Leedlo y pensadlo antes de mirar los comentarios. Da que pensar, ¿eh?
Lo primero es una cuestión de fechas. ¿Sabías que los días entre el 5 y el 14 de octubre de 1582, ambos incluidos, nunca existieron? En esa fecha, el Papa Gregorio XIII -por esa fecha hacían algo interesante- se dio cuenta de que las estaciones no coincidían demasiado bien, así que hizo que se revisara el calendario juliano, que era el que se utilizaba entonces. Quien calculó la duración de un año por aquel entonces sumó 11 minutos y 14 segundos más de la cuenta. Por eso hubo que adelantarlo. Y por eso, desde que se implantó el calendario gregoriano, cuando el año es bisiesto pero acaba en dos ceros -dicho de otra forma, es múltiplo de cien-, febrero tiene los 28 días a los que nos tiene acostumbrados.
Esto tuvo alguna que otra consecuencia: Está muy extendida la creencia de que Cervantes y Shakespeare murieron el mismo día, el 23 de abril de 2011, día del libro. No es del todo así. En sus respectivos países sí era el mismo, pero los españoles ya adoptaron el calendario gregoriano mientras que los ingleses continuaban con el juliano. Así que, en realidad, el dramaturgo inglés murió el 3 de mayo según el calendario actual.
Y, para terminar, os dejo con un problema un tanto paradójico.
Leedlo y pensadlo antes de mirar los comentarios. Da que pensar, ¿eh?
jueves, 20 de octubre de 2011
Círculo
Es como un ciclo que se repite continuamente.
Siempre hay alguien que quiere destacar, estar por encima de todos. Y lo que diga va a misa. Como no lo hagas, todos te excluyen.
Tienes dos opciones. La primera dice que si no puedes contra ellos, te unas. Pero tiene un grave problema, y es que puedes acabar olvidando quién eres realmente y convirtiéndote en uno más.
Por eso queda la otra opción, para los más valientes, los capaces de sufrir y afrontar el mundo por no dejar de ser ellos mismos. Posiblemente la gran mayoría, que siguen a ese destacado o esa destacada líder, no querrán verte ni en pintura o, por el contrario, desearán estar a tu lado para intentar molestarte lo máximo posible. Y cada vez tendrás más claro que no quieres ser uno de ellos. Porque siempre queda alguien que te quiere por ser tú.
¿Qué camino escoges? ¿El de la igualdad, o el de la diferencia?
Yo elegí hace demasiado tiempo.
Siempre hay alguien que quiere destacar, estar por encima de todos. Y lo que diga va a misa. Como no lo hagas, todos te excluyen.
Tienes dos opciones. La primera dice que si no puedes contra ellos, te unas. Pero tiene un grave problema, y es que puedes acabar olvidando quién eres realmente y convirtiéndote en uno más.
Por eso queda la otra opción, para los más valientes, los capaces de sufrir y afrontar el mundo por no dejar de ser ellos mismos. Posiblemente la gran mayoría, que siguen a ese destacado o esa destacada líder, no querrán verte ni en pintura o, por el contrario, desearán estar a tu lado para intentar molestarte lo máximo posible. Y cada vez tendrás más claro que no quieres ser uno de ellos. Porque siempre queda alguien que te quiere por ser tú.
¿Qué camino escoges? ¿El de la igualdad, o el de la diferencia?
Yo elegí hace demasiado tiempo.
domingo, 16 de octubre de 2011
Complicados
Es curioso cómo a veces nos olvidamos de cosas tan simples o, simplemente, no logramos entenderlas hasta que no nos las explican y, entonces, nos sentimos realmente estúpidos por nuestra momentánea ignorancia.
Algo que también me ocurre a menudo es que recuerdo fechas y datos que no me sirven para nada, y luego no se me queda lo más sencillo. Parece que me estén diciendo, ¡intenta aprenderte lo que no quieras saber!
¿Por qué somos tan complicados?
Algo que también me ocurre a menudo es que recuerdo fechas y datos que no me sirven para nada, y luego no se me queda lo más sencillo. Parece que me estén diciendo, ¡intenta aprenderte lo que no quieras saber!
¿Por qué somos tan complicados?
viernes, 7 de octubre de 2011
Shamandalie
De las tres o cuatro personas cuya amistad perdí durante mi infancia -o ya no tan infancia-, lo cierto es que me sigue importando una de vez en cuando. No es que sea imprescindible para mí ni nada por el estilo, pero el cambio radical que sufrió nuestra relación a partir de lo que ocurrió en cierto momento no es que fuera precisamente muy positivo. Desde entonces, cada vez que pienso en ello, siempre empiezo echándome la mayor parte de la culpa, porque quién sabe si incluso fue un malentendido; pero, después, cuando recuerdo que intenté arreglarlo y no accedió, en parte no me siento tan mal aunque, por otro lado, es aún peor, porque eso significa que ya no me he vuelto a sentir capaz de dar ningún paso más para intentar volver atrás. Así que, muy probablemente, todo va a continuar igual.
Malditos círculos viciosos...
Malditos círculos viciosos...
sábado, 1 de octubre de 2011
Igual
Ya nadie me escucha y casi nadie me lee. Hablo a las paredes y le escribo al cielo... Buenos días, ¿cómo has amanecido hoy? No he podido verte hasta ahora...
Creo que lo importante es que me importo.
Por cierto, me encantó esa noche en que estabas cuajado de estrellas y pude verlas tan cerca...
Creo que lo importante es que me importo.
Por cierto, me encantó esa noche en que estabas cuajado de estrellas y pude verlas tan cerca...
jueves, 22 de septiembre de 2011
Reglas
La gente piensa que sus reglas son las originales, las que siempre existieron, y son inamovibles. No me importa demasiado si puedo adaptarme a ellas; sin embargo, comienza a ser molesto cuando las normas que no respetan son las que todos saben que existen, las que todo el mundo conoce de sobra.
viernes, 9 de septiembre de 2011
sábado, 3 de septiembre de 2011
Frío
Cada vez termina el verano antes. Menos mal que se supone que el cambio climático hace que aumente la temperatura global del planeta. Yo lo único que veo es que no para de llover y hace frío cada vez antes. Aparte de que el verano empieza cada año más tarde... Y el caso es que el dióxido de carbono está aumentando realmente. Algo extraño ocurre...
lunes, 29 de agosto de 2011
Conclusiones
Cualquier persona es un amigo en potencia. Según nuestros prejuicios y los suyos, lo será en acto o no. Es así de simple.
¿Quién no tiene amigos que hacen las mismas cosas por las cuales no puede aguantar a otras personas? Será que somos incoherentes por naturaleza, unos más que otros, eso sí. O que esa no es la verdadera razón.
A veces me dicen que me falta un poco de malicia. Quizá les sobra a ellos. Lo que a veces se les olvida es pensar antes de actuar.
¿Quién no tiene amigos que hacen las mismas cosas por las cuales no puede aguantar a otras personas? Será que somos incoherentes por naturaleza, unos más que otros, eso sí. O que esa no es la verdadera razón.
A veces me dicen que me falta un poco de malicia. Quizá les sobra a ellos. Lo que a veces se les olvida es pensar antes de actuar.
martes, 23 de agosto de 2011
Disgregación
Ya lo tengo más que comprobado.
Lo llevo diciendo desde hace años.
Cuando se forma un grupo amplio, sea donde sea, nunca funciona bien. Pronto comienzan las rencillas, las discusiones entre unos y otros. Este no se lleva bien con la otra por no sé qué estúpida razón y a ella también empieza a caerle mal, como es lógico. La gente se va separando y se forman "subgrupos". Algunos se van porque se cansan o encuentran algo que consideran mejor; otros entran con alguna expectativa que no siempre se cumple. A veces no caen muy bien por alguna faceta de su personalidad que enseñaron aquel primer día.
Sin embargo, cuando unas pocas personas se juntan -a veces un subgrupo o parte de él- es bastante más complicado que se separen. Algo diferente, más grave, tiene que ocurrir.
En definitiva, lo único bueno de los grupos grandes es que es más fácil encontrar a tu subgrupo ideal o, al menos, el mejor de los posibles. El problema llega cuando parte del propio grupo empieza a echar, de una u otra forma, a una persona concreta con la que te llevas bien. Entonces se huele esa tensión en el ambiente, esa sensación de estar en medio, como si estuviera llegando una tormenta por ambos lados.
Y lo peor de todo es que te excluyan sin haberles hecho nada, así porque sí. Aunque también puedes ver la parte positiva: no te merecen y eres libre de buscar a gente mejor para ti, que se adapte más a tus aficiones e intereses.
Lo llevo diciendo desde hace años.
Cuando se forma un grupo amplio, sea donde sea, nunca funciona bien. Pronto comienzan las rencillas, las discusiones entre unos y otros. Este no se lleva bien con la otra por no sé qué estúpida razón y a ella también empieza a caerle mal, como es lógico. La gente se va separando y se forman "subgrupos". Algunos se van porque se cansan o encuentran algo que consideran mejor; otros entran con alguna expectativa que no siempre se cumple. A veces no caen muy bien por alguna faceta de su personalidad que enseñaron aquel primer día.
Sin embargo, cuando unas pocas personas se juntan -a veces un subgrupo o parte de él- es bastante más complicado que se separen. Algo diferente, más grave, tiene que ocurrir.
En definitiva, lo único bueno de los grupos grandes es que es más fácil encontrar a tu subgrupo ideal o, al menos, el mejor de los posibles. El problema llega cuando parte del propio grupo empieza a echar, de una u otra forma, a una persona concreta con la que te llevas bien. Entonces se huele esa tensión en el ambiente, esa sensación de estar en medio, como si estuviera llegando una tormenta por ambos lados.
Y lo peor de todo es que te excluyan sin haberles hecho nada, así porque sí. Aunque también puedes ver la parte positiva: no te merecen y eres libre de buscar a gente mejor para ti, que se adapte más a tus aficiones e intereses.
domingo, 14 de agosto de 2011
Hipocresía
Creo que simplemente leyendo esta noticia hay poco más que comentar.¿Cómo es posible que vayan predicando que el aborto es un atentado contra la vida, y sin embargo pueda ser perdonado porque el Papa viene a España? Luego dicen que las personas que defienden el aborto utilizan argumentos irracionales y se contradicen. ¿Acaso no hacen ellos lo mismo? ¿De qué van? En serio, no sé qué se creen algunos, deben de pensar que son los dueños del universo o algo. Se habrán dado cuenta de que no existe nada de lo que hablan y ahora quieren dominar todo ellos.
Me recuerdan a los sofistas, ahora dicen que sí y a los cinco minutos te argumentan el no, y lo mejor es que no piensan ninguna de las dos cosas. Ya vale de medias tintas.
A ver si empezamos a despertar.
Me recuerdan a los sofistas, ahora dicen que sí y a los cinco minutos te argumentan el no, y lo mejor es que no piensan ninguna de las dos cosas. Ya vale de medias tintas.
A ver si empezamos a despertar.
sábado, 6 de agosto de 2011
Leave alone
Hoy me ha sucedido algo que no me ha gustado mucho aunque, no sé por qué, de alguna forma imaginaba que acabaría ocurriendo. En resumen, una chica se ha autoinvitado a una fiesta y la mayoría de los invitados, contando los dos cumpleañeros y el chico a cuyo campo vamos a ir, no querían que fuera y se lo han dicho de una manera bastante borde.
Pienso que las dos partes han errado, cada una a su manera. Por un lado, no entiendo muy bien por qué esta chica ha creído que estaba invitada. Yo oigo a veces hablar sobre cumpleaños de gente que pienso que me va a invitar y no lo hace, y no me considero invitada ni mucho menos. No necesito que me digan, no te invito. No sé si ella se pensó que, al hablar de ello los demás, también participaba.
Por otra parte, tampoco comprendo por qué cae tan mal esta chica. No veo que haya hecho nada malo. A veces es un poco repetitiva con las bromas, pero no es la única y los otros no caen mal, o no de esa manera. Y me ha parecido fatal la forma de privarla de ir. No creo que merezca eso.
En estos casos empieza la gente a criticar a todo el mundo, y te das cuenta de que no puedes saber quién es tu amigo y quién no, porque, ¿quién sabe si en cuanto te vayas van a empezar a hablar de ti a tu espalda?
martes, 2 de agosto de 2011
Historias anónimas
En una mesa, la más cercana, un hombre disfrutaba solo, con la única compañía de su móvil. Enviaba y recibía mensajes mientras reía al vacío. Me recordaba a todas las veces que me he reído delante de la pantalla, simplemente hablando por chat.
En otra, se encontraba una madre con su hija, curiosa y educada. La niña le hacía esas preguntas típicas de los pequeños, y la mujer iba respondiendo para que aprendiera cosas nuevas. Me encanta esa faceta de los niños; ojalá fuéramos capaces de conservarla cuando crecemos, y quisiéramos siempre saber más. Aunque a veces no basta con solamente desearlo, ya que hay que poner más de nuestra parte de lo que estamos dispuestos a dar, y ahí es donde comienza a torcerse el aprendizaje.
Más a la derecha había otras dos. En la más lejana estaban sentadas dos mujeres -por apariencia, apostaría a que una era la madre de la otra- y un niño que no paraba de dar golpes a la mesa con el objeto que indicaba su número. Nos estábamos hartando cada vez más, y los de la mesa que tenían al lado también, pero no decían nada. Finalmente, después de una queja al aire, le han quitado por fin el indicador al niñito. Entonces se ha puesto a jugar con un carro. En principio, creía que era de los de la otra mesa, y me han dado ganas de levantarme y decirles cuatro cosas sobre la educación que el chico debía haber recibido. Al final el carro ha resultado ser de su propia familia, por lo que en parte he hecho bien en callarme.
Y todo esto ha surgido porque hoy nos hemos quedado a comer en El Corte Inglés.
Llama la atención ver cómo los niños pueden llegar a ser de formas totalmente distintas según la educación que reciben. Y, aún más, que la gente no les pare los pies cuando ven que están molestando. Esto es lo que más rabia me da. Y pena, mucha pena.
En otra, se encontraba una madre con su hija, curiosa y educada. La niña le hacía esas preguntas típicas de los pequeños, y la mujer iba respondiendo para que aprendiera cosas nuevas. Me encanta esa faceta de los niños; ojalá fuéramos capaces de conservarla cuando crecemos, y quisiéramos siempre saber más. Aunque a veces no basta con solamente desearlo, ya que hay que poner más de nuestra parte de lo que estamos dispuestos a dar, y ahí es donde comienza a torcerse el aprendizaje.
Más a la derecha había otras dos. En la más lejana estaban sentadas dos mujeres -por apariencia, apostaría a que una era la madre de la otra- y un niño que no paraba de dar golpes a la mesa con el objeto que indicaba su número. Nos estábamos hartando cada vez más, y los de la mesa que tenían al lado también, pero no decían nada. Finalmente, después de una queja al aire, le han quitado por fin el indicador al niñito. Entonces se ha puesto a jugar con un carro. En principio, creía que era de los de la otra mesa, y me han dado ganas de levantarme y decirles cuatro cosas sobre la educación que el chico debía haber recibido. Al final el carro ha resultado ser de su propia familia, por lo que en parte he hecho bien en callarme.
Y todo esto ha surgido porque hoy nos hemos quedado a comer en El Corte Inglés.
Llama la atención ver cómo los niños pueden llegar a ser de formas totalmente distintas según la educación que reciben. Y, aún más, que la gente no les pare los pies cuando ven que están molestando. Esto es lo que más rabia me da. Y pena, mucha pena.
martes, 26 de julio de 2011
Dreams
Dicen que si pides algo cuando vas a soplar las velas de la tarta de tu cumpleaños, tu deseo se realizará.
No sé si es que no pongo suficiente ímpetu o que lo cuento sin darme cuenta, pero el caso es que solamente se me ha cumplido cuando ya estaba todo más o menos planificado y lo que pedía era, primordialmente, que no se fuera al traste.
La verdad es que ni siquiera recuerdo qué quise la última vez; me debato entre varias ideas. Lo que sí sé es que ninguna de ellas ha cambiado. Y casi seguro que no piensa hacerlo.
De las estrellas fugaces no puedo opinar porque nunca se ha dado la situación, pero puedo imaginar que será más de lo mismo.
Y no, no soy supersticiosa. Es simplemente una queja.
Está bien, seguiré soñando...
No sé si es que no pongo suficiente ímpetu o que lo cuento sin darme cuenta, pero el caso es que solamente se me ha cumplido cuando ya estaba todo más o menos planificado y lo que pedía era, primordialmente, que no se fuera al traste.
La verdad es que ni siquiera recuerdo qué quise la última vez; me debato entre varias ideas. Lo que sí sé es que ninguna de ellas ha cambiado. Y casi seguro que no piensa hacerlo.
De las estrellas fugaces no puedo opinar porque nunca se ha dado la situación, pero puedo imaginar que será más de lo mismo.
Y no, no soy supersticiosa. Es simplemente una queja.
Está bien, seguiré soñando...
miércoles, 20 de julio de 2011
Smile
Hace algún tiempo leí estas sabias palabras:
Una sonrisa no cuesta nada y produce mucho.
Enriquece a quienes la reciben sin empobrecer a quienes la dan.
No dura más que un instante, pero su recuerdo a veces es eterno.
Nadie es demasiado rico para prescindir de ella.
Nadie es demasiado pobre para no merecerla.
Da felicidad en el hogar y apoyo en el trabajo.
Es el símbolo de la amistad.
Una sonrisa da reposo al cansado.
Anima a los más deprimidos.
No se puede comprar, ni prestar, ni robar, pues es una cosa que no tiene valor, hasta el momento en que se da.
Y si alguna vez se tropieza con alguien que no sabe dar una sonrisa más, sea generoso y déle la suya.
Porque nadie tiene tanta necesidad de una sonrisa como el que no puede dársela a los demás.
Hay tantos tipos de sonrisa...
La sincera, después de algo divertido;
la forzada de esas fotos que no quieres hacerte;
la triste, cuando sabes que tienes que ser fuerte;
la sorprendida, cuando de pronto ves algo que te encanta;
la enamorada, cuando tienes lo que más quieres;
y muchas más...
¿Cuál es la tuya?
Una sonrisa no cuesta nada y produce mucho.
Enriquece a quienes la reciben sin empobrecer a quienes la dan.
No dura más que un instante, pero su recuerdo a veces es eterno.
Nadie es demasiado rico para prescindir de ella.
Nadie es demasiado pobre para no merecerla.
Da felicidad en el hogar y apoyo en el trabajo.
Es el símbolo de la amistad.
Una sonrisa da reposo al cansado.
Anima a los más deprimidos.
No se puede comprar, ni prestar, ni robar, pues es una cosa que no tiene valor, hasta el momento en que se da.
Y si alguna vez se tropieza con alguien que no sabe dar una sonrisa más, sea generoso y déle la suya.
Porque nadie tiene tanta necesidad de una sonrisa como el que no puede dársela a los demás.
Hay tantos tipos de sonrisa...
La sincera, después de algo divertido;
la forzada de esas fotos que no quieres hacerte;
la triste, cuando sabes que tienes que ser fuerte;
la sorprendida, cuando de pronto ves algo que te encanta;
la enamorada, cuando tienes lo que más quieres;
y muchas más...
¿Cuál es la tuya?
jueves, 14 de julio de 2011
Flowerz
En todos estos años, una de las cosas más importantes que he aprendido es que las relaciones son como las flores: si no las cuidas, se marchitan. Lo más curioso es que esto en principio lo tenemos todos más o menos claro, pero a la hora de la verdad pocas veces se lleva a la práctica.
En principio, tal vez parezca que esto ocurre simplemente en las relaciones de pareja. Nada más lejos de la realidad. Es viable tanto entre la familia, como entre amigos, hasta incluso entre personas que se conocen virtualmente. Aquí se puede observar de forma muy clara. Últimamente creo que, teniendo, por supuesto, las precauciones necesarias en todo momento, a veces llegan ocasiones en que la otra persona se merece que des un paso más, aunque eso implique que ella también tenga que darlo. Si no vas sabiendo más sobre el otro, no puede avanzar la relación. Si empieza a dejar de contactar contigo y no haces nada por hablar con esa persona, posiblemente acabéis como desconocidos el uno para el otro nuevamente.
Además, la comparación es bastante realista, porque no debes dar ni poco ni demasiado. Si no estás suficiente con la otra persona, no te acercas, no te comunicas con ella..., se va a acabar olvidando de ti. Si, por el contrario, la mimas en exceso, puede darse cuenta de que no le impides nada y hará lo que quiera contigo, por lo que también está decayendo la relación.
El problema viene cuando cuidas tu flor con todo tu esmero y cariño y la otra persona comienza a destrozarla o, simplemente, a dejarla morir. En ese caso, hay poca solución. Lo más probable es que esa flor no mereciera la pena, o no la merezca ahora, y tengas que buscar otra que también te cuide. Hay muchas flores en el mundo...
En principio, tal vez parezca que esto ocurre simplemente en las relaciones de pareja. Nada más lejos de la realidad. Es viable tanto entre la familia, como entre amigos, hasta incluso entre personas que se conocen virtualmente. Aquí se puede observar de forma muy clara. Últimamente creo que, teniendo, por supuesto, las precauciones necesarias en todo momento, a veces llegan ocasiones en que la otra persona se merece que des un paso más, aunque eso implique que ella también tenga que darlo. Si no vas sabiendo más sobre el otro, no puede avanzar la relación. Si empieza a dejar de contactar contigo y no haces nada por hablar con esa persona, posiblemente acabéis como desconocidos el uno para el otro nuevamente.
Además, la comparación es bastante realista, porque no debes dar ni poco ni demasiado. Si no estás suficiente con la otra persona, no te acercas, no te comunicas con ella..., se va a acabar olvidando de ti. Si, por el contrario, la mimas en exceso, puede darse cuenta de que no le impides nada y hará lo que quiera contigo, por lo que también está decayendo la relación.
El problema viene cuando cuidas tu flor con todo tu esmero y cariño y la otra persona comienza a destrozarla o, simplemente, a dejarla morir. En ese caso, hay poca solución. Lo más probable es que esa flor no mereciera la pena, o no la merezca ahora, y tengas que buscar otra que también te cuide. Hay muchas flores en el mundo...
viernes, 8 de julio de 2011
Decisiones
A veces pienso que no deberíamos tener la oportunidad de elegir en algunos casos.
Lógicamente, siempre acabo con la idea de que eso es una estupidez. La capacidad de escoger es lo que nos da vida.
En otras ocasiones, creo que deberíamos poder decidir sobre algunos aspectos de nuestra vida de los que, en realidad, somos totalmente dependientes.
Y, sin embargo, con frecuencia pienso que, aunque se nos dé esta posibilidad, en ocasiones tendría que estar más limitada. Ya que no podemos elegir un color que no vemos -el espectro visible es una parte ínfima del electromagnético, y hay animales que pueden ver colores que no percibimos-, quizá sería posible extrapolar esta situación a otras más importantes.
Todo hipotético, en realidad. Pero son ilusiones...
Lógicamente, siempre acabo con la idea de que eso es una estupidez. La capacidad de escoger es lo que nos da vida.
En otras ocasiones, creo que deberíamos poder decidir sobre algunos aspectos de nuestra vida de los que, en realidad, somos totalmente dependientes.
Y, sin embargo, con frecuencia pienso que, aunque se nos dé esta posibilidad, en ocasiones tendría que estar más limitada. Ya que no podemos elegir un color que no vemos -el espectro visible es una parte ínfima del electromagnético, y hay animales que pueden ver colores que no percibimos-, quizá sería posible extrapolar esta situación a otras más importantes.
Todo hipotético, en realidad. Pero son ilusiones...
viernes, 1 de julio de 2011
Canciones para Paula
Hoy me he encontrado por segunda vez con este libro y ha atraído toda mi atención. La primera vez fue en El Corte Inglés, pasando por la zona en la que venden montones de libros que están de moda con una amiga. Ella fue la que me habló de él al encontrar allí la segunda parte. Está muy bien, me decía; el autor primero lo escribió en Internet y luego se hizo famoso y lo publicaron. La verdad es que después de pensar en esto y darme cuenta de que era cierto me percaté de que estas noticias incentivan y motivan en gran manera a las personas a las que les gusta escribir, intentando conseguir un huequecito con sus historias en los estantes de las librerías. Pero no es tan sencillo, por desgracia.
Hoy me he decidido. Tenía que leer ese libro. Así que lo he buscado, y unos minutos más tarde ya estaba tragándome las primeras páginas. Tiene algunas pequeñas erratas -no sé si por no ser original o por haberse extraído de un Fotolog-, pero se lee estupendamente. Al principio me ha dado la sensación de que le faltaba algo, quizá descripciones un poco más completas. Siempre las he odiado, pero he llegado a un punto en el que he empezado a echarlas de menos, por una vez. Sin embargo, cada vez me ha interesado y envuelto más. Sobre todo, porque lo que cuenta, aunque no deja de ser ficción, es muy realista y cotidiano. Un chico y una chica que se conocen en Internet y se enamoran. ¡Cómo no! Y qué casualidad que viven muy cerquita, tanto que a los dos meses ya deciden verse en persona. Sin haberse enviado una sola foto. Esto se me ha hecho un tanto surrealista, pero no puedo quejarme. Aunque no he vivido personalmente casi nada de lo que se narra, me recuerda a muchísimos momentos de mi vida, y eso lo hace aún mejor. Así que, por mi parte, os invito a que lo leáis, si tenéis algo de tiempo. Imagino que sí, que para eso estamos en verano y de vacaciones -no todos, lo sé-.
Lo que me ha parecido más curioso es que menciona muchos títulos de canciones que conozco y, sobre todo, aparte de un enlace de Youtube dedicado a Perdona si te llamo amor, una dirección de Fotolog. He probado a copiarla, y ¡quién me iba a decir con qué me iba a encontrar! Ha resultado ser el comienzo de Tras la pared, otro relato que Blue Jeans, el escritor de Canciones para Paula, aún no ha publicado entero, o al menos eso he entendido al buscar más información. Muy astuto por su parte. De todas formas, aún no tengo intención de leerlo. Todavía me quedan unas cuántas páginas -bastantes- de su primer best-seller, y algunos libros más...
Todo a su tiempo.
Hoy me he decidido. Tenía que leer ese libro. Así que lo he buscado, y unos minutos más tarde ya estaba tragándome las primeras páginas. Tiene algunas pequeñas erratas -no sé si por no ser original o por haberse extraído de un Fotolog-, pero se lee estupendamente. Al principio me ha dado la sensación de que le faltaba algo, quizá descripciones un poco más completas. Siempre las he odiado, pero he llegado a un punto en el que he empezado a echarlas de menos, por una vez. Sin embargo, cada vez me ha interesado y envuelto más. Sobre todo, porque lo que cuenta, aunque no deja de ser ficción, es muy realista y cotidiano. Un chico y una chica que se conocen en Internet y se enamoran. ¡Cómo no! Y qué casualidad que viven muy cerquita, tanto que a los dos meses ya deciden verse en persona. Sin haberse enviado una sola foto. Esto se me ha hecho un tanto surrealista, pero no puedo quejarme. Aunque no he vivido personalmente casi nada de lo que se narra, me recuerda a muchísimos momentos de mi vida, y eso lo hace aún mejor. Así que, por mi parte, os invito a que lo leáis, si tenéis algo de tiempo. Imagino que sí, que para eso estamos en verano y de vacaciones -no todos, lo sé-.
Lo que me ha parecido más curioso es que menciona muchos títulos de canciones que conozco y, sobre todo, aparte de un enlace de Youtube dedicado a Perdona si te llamo amor, una dirección de Fotolog. He probado a copiarla, y ¡quién me iba a decir con qué me iba a encontrar! Ha resultado ser el comienzo de Tras la pared, otro relato que Blue Jeans, el escritor de Canciones para Paula, aún no ha publicado entero, o al menos eso he entendido al buscar más información. Muy astuto por su parte. De todas formas, aún no tengo intención de leerlo. Todavía me quedan unas cuántas páginas -bastantes- de su primer best-seller, y algunos libros más...
Todo a su tiempo.
sábado, 25 de junio de 2011
La unión hace la fuerza
Hoy voy a hablar -o a escribir, si nos ponemos tiquismiquis- de algo que seguramente más de uno ya conocerá. Se trata de un idioma artificial que se creó en 1887 con el objetivo de enseñarlo en todo el mundo y convertirlo en lengua internacional, para que no existan ventajas a la hora de comunicarse con el resto de habitantes del planeta. Sí, me estoy refiriendo al esperanto.
Claramente aún no se ha conseguido popularizar mundialmente, porque en ese caso ya sabríamos hablarlo y escribirlo en mayor o menor medida. Pero lo cierto es que sí que ha tenido mayor influencia que cualquier otro idioma planificado.
Me parece un poco triste que no seamos capaces de ponernos de acuerdo para aprender todos el mismo idioma, de manera que se nos trate a todos por igual, en vez de tener más oportunidades de comprender a personas extranjeras si naces en un país de habla inglesa. No puedo decir que el inglés no me guste, al contrario, y quizá si el esperanto ya estuviera en acción no lo habría sabido nunca. Sin embargo, pienso que este idioma artificial sería mucho más útil, sin diferencias, sin discriminaciones. Y aún sería más sencillo si nos olvidásemos de nuestras propias lenguas y lo tradujéramos todo al nuevo idioma mundial, aunque entiendo que cada lengua encierra su propia historia y es fruto de siglos de cultura y evolución. Así que no pediré eso.
Si profundizas un poco en el tema, te das cuenta en seguida de que el esperanto es relativamente sencillo, especialmente si tu lengua oficial es romance, y aún más si has estudiado algún idioma con declinaciones. Una de sus mayores ventajas es que sus reglas no tienen ninguna excepción, por lo que basta con aprenderlas y aplicarlas. Además, hay una cantidad interesante de palabras extraídas del español, y también del francés, del italiano y del latín, que son más o menos similares. Si quieres comenzar a aprenderlo, no tienes más que buscar por Internet, e instantáneamente aparecerá algún manual gratuito en la pantalla.
Para terminar, una curiosidad: el nombre del idioma proviene del pseudónimo que su creador, el oftalmólogo polaco de origen judío Lázaro Zamenhof, utilizó para publicar el primer libro en el que señaló las características de esta lengua. El apodo era Doktoro Esperanto, es decir, Doctor Esperanzado. Se ve que la esperanza -y el esfuerzo, por supuesto- acabó dando sus frutos. Veamos cómo continúa esta historia...
Claramente aún no se ha conseguido popularizar mundialmente, porque en ese caso ya sabríamos hablarlo y escribirlo en mayor o menor medida. Pero lo cierto es que sí que ha tenido mayor influencia que cualquier otro idioma planificado.
Me parece un poco triste que no seamos capaces de ponernos de acuerdo para aprender todos el mismo idioma, de manera que se nos trate a todos por igual, en vez de tener más oportunidades de comprender a personas extranjeras si naces en un país de habla inglesa. No puedo decir que el inglés no me guste, al contrario, y quizá si el esperanto ya estuviera en acción no lo habría sabido nunca. Sin embargo, pienso que este idioma artificial sería mucho más útil, sin diferencias, sin discriminaciones. Y aún sería más sencillo si nos olvidásemos de nuestras propias lenguas y lo tradujéramos todo al nuevo idioma mundial, aunque entiendo que cada lengua encierra su propia historia y es fruto de siglos de cultura y evolución. Así que no pediré eso.
Si profundizas un poco en el tema, te das cuenta en seguida de que el esperanto es relativamente sencillo, especialmente si tu lengua oficial es romance, y aún más si has estudiado algún idioma con declinaciones. Una de sus mayores ventajas es que sus reglas no tienen ninguna excepción, por lo que basta con aprenderlas y aplicarlas. Además, hay una cantidad interesante de palabras extraídas del español, y también del francés, del italiano y del latín, que son más o menos similares. Si quieres comenzar a aprenderlo, no tienes más que buscar por Internet, e instantáneamente aparecerá algún manual gratuito en la pantalla.
Para terminar, una curiosidad: el nombre del idioma proviene del pseudónimo que su creador, el oftalmólogo polaco de origen judío Lázaro Zamenhof, utilizó para publicar el primer libro en el que señaló las características de esta lengua. El apodo era Doktoro Esperanto, es decir, Doctor Esperanzado. Se ve que la esperanza -y el esfuerzo, por supuesto- acabó dando sus frutos. Veamos cómo continúa esta historia...
sábado, 18 de junio de 2011
Bautismo
"El único sacramento que cualquiera puede impartir es el bautismo, en el caso de que sea por urgencia; es decir, cuando la persona se encuentra en estado moribundo".
Me he quedado de piedra al oír esta afirmación.
¿Qué clase de Dios todobenevolente es ese que no permite entrar a un pequeño bebé (y no necesariamente tiene por qué serlo) al Cielo por el simple hecho de que otra persona no haya dedicado una parte de su tiempo a echarle un poco de agua en la cabeza? ¿En qué cabeza cabe?
¿Por qué para tener unas creencias hay que realizar determinadas acciones que no son coherentes con ellas?
Yendo más allá, si consideramos de antemano que el bautismo por urgencia es una falacia, se plantea la cuestión de en qué momento de la evolución comenzaron a poder ir los homínidos a ese Cielo tan deseado, y a partir de qué punto del proceso embriológico o incluso tras el parto. Pero eso es cuestión aparte.
Creo que sería mucho más productivo dejarse de reglitas absurdas que otorgan premios eternos no asegurados y empezar por lo que tenemos. Porque todavía nos falta mucho para que el mundo saque todo el potencial del que verdaderamente dispone. Y nosotros somos el motor. Nosotros tenemos la capacidad de dejar todo como está o cambiarlo. No importa qué hay más allá, porque ya sabemos lo que hay aquí, y eso es lo que nos concierne ahora.
Me he quedado de piedra al oír esta afirmación.
¿Qué clase de Dios todobenevolente es ese que no permite entrar a un pequeño bebé (y no necesariamente tiene por qué serlo) al Cielo por el simple hecho de que otra persona no haya dedicado una parte de su tiempo a echarle un poco de agua en la cabeza? ¿En qué cabeza cabe?
¿Por qué para tener unas creencias hay que realizar determinadas acciones que no son coherentes con ellas?
Yendo más allá, si consideramos de antemano que el bautismo por urgencia es una falacia, se plantea la cuestión de en qué momento de la evolución comenzaron a poder ir los homínidos a ese Cielo tan deseado, y a partir de qué punto del proceso embriológico o incluso tras el parto. Pero eso es cuestión aparte.
Creo que sería mucho más productivo dejarse de reglitas absurdas que otorgan premios eternos no asegurados y empezar por lo que tenemos. Porque todavía nos falta mucho para que el mundo saque todo el potencial del que verdaderamente dispone. Y nosotros somos el motor. Nosotros tenemos la capacidad de dejar todo como está o cambiarlo. No importa qué hay más allá, porque ya sabemos lo que hay aquí, y eso es lo que nos concierne ahora.
domingo, 12 de junio de 2011
Una historia real
Hace no mucho, estuve viendo una película que me impactó incluso antes de comenzar a verla. A raíz de una actividad a la que tenía que responder, me hablaron de ella y me la recomendaron. Además, me habían dicho que estaba basada en una historia real, así que empecé buscando información.
Se trataba de El milagro de Anne Sullivan. Una niña, Helen Keller, enfermó cuando era muy pequeña y, a causa de esto, se quedó ciega y sorda. Desde entonces, no paraba de berrear y chillar, y su familia no sabía cómo controlarla. Años más tarde, llegó su salvación: Anne Sullivan, una mujer que sí supo cómo tratar con ella para calmarla y conseguir que conociera su entorno. Después de mucho tiempo y esfuerzo, logró enseñarle el lenguaje de sordomudos, a hablar, a leer y a escribir.
La verdad es que no llegué a ver la película completa porque no tenía mucho tiempo en ese momento y hay algunas escenas que me ponían algo nerviosa, pero realmente, y a pesar de su antigüedad, me pareció muy buena y me hizo ver una vez más que podemos conseguir cualquier cosa que deseemos si realmente ponemos empeño y tenemos fuerza de voluntad. El problema es que parece como si cada vez hubiera menos de esto… Como si cada vez diéramos antes todo por perdido; como si cada vez tirásemos antes la toalla.
Con personas como ella, hasta el mundo más oscuro puede verse de color.
¿Y si lo intentamos?
Se trataba de El milagro de Anne Sullivan. Una niña, Helen Keller, enfermó cuando era muy pequeña y, a causa de esto, se quedó ciega y sorda. Desde entonces, no paraba de berrear y chillar, y su familia no sabía cómo controlarla. Años más tarde, llegó su salvación: Anne Sullivan, una mujer que sí supo cómo tratar con ella para calmarla y conseguir que conociera su entorno. Después de mucho tiempo y esfuerzo, logró enseñarle el lenguaje de sordomudos, a hablar, a leer y a escribir.
La verdad es que no llegué a ver la película completa porque no tenía mucho tiempo en ese momento y hay algunas escenas que me ponían algo nerviosa, pero realmente, y a pesar de su antigüedad, me pareció muy buena y me hizo ver una vez más que podemos conseguir cualquier cosa que deseemos si realmente ponemos empeño y tenemos fuerza de voluntad. El problema es que parece como si cada vez hubiera menos de esto… Como si cada vez diéramos antes todo por perdido; como si cada vez tirásemos antes la toalla.
Con personas como ella, hasta el mundo más oscuro puede verse de color.
¿Y si lo intentamos?
miércoles, 8 de junio de 2011
Lo que nos sigue
Una de las peores cosas que pueden sucederle a alguien es que un grupo forme una religión con sus ideas. ¿Por qué digo esto? Muy sencillo: es fácil comprobar cómo a lo largo del tiempo se han ido transformando las distintas religiones que existen.
Pensemos en el cristianismo, que es el ejemplo que tenemos más cerca. ¿Qué tiene que ver la Iglesia actual con las humildes creencias y peticiones que Jesús predicaba hace un par de milenios? Simplemente yéndonos a los autores de la Biblia, seguro que existen multitud de diferencias respecto a lo que él buscaba realmente.
Es una pena que a nuestra especie le guste tanto modificar la realidad a su gusto, aunque eso implique consecuencias negativas.
Quizá las religiones no deberían existir. Quizá lo mejor sería tomar lo bueno de cada persona, de cada lugar, de cada cultura, y conseguir algo mejor como resultado de la mezcla. Y quizá de esto es de lo que no nos damos cuenta.
Pensemos en el cristianismo, que es el ejemplo que tenemos más cerca. ¿Qué tiene que ver la Iglesia actual con las humildes creencias y peticiones que Jesús predicaba hace un par de milenios? Simplemente yéndonos a los autores de la Biblia, seguro que existen multitud de diferencias respecto a lo que él buscaba realmente.
Es una pena que a nuestra especie le guste tanto modificar la realidad a su gusto, aunque eso implique consecuencias negativas.
Quizá las religiones no deberían existir. Quizá lo mejor sería tomar lo bueno de cada persona, de cada lugar, de cada cultura, y conseguir algo mejor como resultado de la mezcla. Y quizá de esto es de lo que no nos damos cuenta.
martes, 31 de mayo de 2011
Y bien...
Supongo que más de uno coincidirá conmigo en que llevo un tiempo en que hablo de mí a medias. No lo digo porque no sea cierto lo que escribo, sino porque es algo más difícil de comprender.
Lo cierto es que lleva más tiempo pensar en esas entradas que pararse a escribirlas. Quizás ese sea el motivo: he tenido mucho tiempo para pensar y poco para actuar, aunque suene paradójico.
Ahora puedo escribir como lo había hecho siempre. Más detallado, más claro... pero, a la vez, menos misterioso. Y misterioso para qué, podréis decir. Yo tampoco tengo muy clara la respuesta. Pero lo que sé es que no estoy decepcionada con el resultado, aunque dentro de un tiempo probablemente ni siquiera me entienda. Qué más da, no es la primera vez ni será la última que me ocurre.
Para mí, el curso ya ha terminado. Un poco pronto, sí. Pero ya poco puedo influir en las decisiones ajenas hasta septiembre. Tengo esperanza; los acontecimientos auguran buenas noticias. Creo.
Puede que en verano viaje a algún país de habla inglesa. Me gustaría, la verdad. En la experiencia pasada la ida fue mil veces mejor que la venida, y esta vez no hay venida, así que es un punto más a mi favor. Por otro lado, también es cierto que en mi caso hubo un cambio bastante importante, y en otras circunstancias posiblemente habría sido mucho mejor. De todas formas, lo que cuenta es lo actual. Y espero tener suerte en este aspecto porque, aunque algunos dicen que no, la necesitaré.
Sin embargo, veo pocas expectativas para el resto de la estación cálida. Lo mismo de siempre, prácticamente. Tendré que intentar buscar algo nuevo. Y lo más seguro es que haya, pero lo habré visto tantas veces que nunca me habré fijado en ello. Así que me toca prestar más atención.
He visto multitud de listas que la gente prepara con lo que va a hacer en un período determinado de tiempo, y casi nadie cumple al final. Quizá los imite; se ve una buena opción para no olvidar lo que de repente pueda surgir de un brote de inspiración repentino. Tampoco espero realizar todo lo que me proponga; simplemente es una forma de no acabar aburriéndome después de varias semanas con la misma rutina veraniega.
Lo que cada día tengo más claro es que nada es corto, largo, bueno o malo. Todo depende de cómo queramos mirarlo e interpretarlo. Del matiz, como dirían los de Mägo de Oz. Hace algún tiempo sentía que los fines de semana acababan demasiado pronto. Pero, desde que me di cuenta de esto, sé que duran lo que tienen que durar. Y si fueran más breves o más extensos sucedería exactamente lo mismo. Igual ocurre a la hora de elegir. Nosotros escogeremos lo que nos parezca mejor, mientras que otro ante la misma situación optaría por lo contrario, o tendría en mente opciones que ni se nos habrían ocurrido. Y lo primordial es que sintamos que esa elección está bien y nos aporta algo positivo, independientemente de qué habría sucedido al elegir algo distinto, sobre todo en los casos en los que no se puede dar marcha atrás. Puede que sea un poco extraño, pero lo veo así.
¿Y tú?
Lo cierto es que lleva más tiempo pensar en esas entradas que pararse a escribirlas. Quizás ese sea el motivo: he tenido mucho tiempo para pensar y poco para actuar, aunque suene paradójico.
Ahora puedo escribir como lo había hecho siempre. Más detallado, más claro... pero, a la vez, menos misterioso. Y misterioso para qué, podréis decir. Yo tampoco tengo muy clara la respuesta. Pero lo que sé es que no estoy decepcionada con el resultado, aunque dentro de un tiempo probablemente ni siquiera me entienda. Qué más da, no es la primera vez ni será la última que me ocurre.
Para mí, el curso ya ha terminado. Un poco pronto, sí. Pero ya poco puedo influir en las decisiones ajenas hasta septiembre. Tengo esperanza; los acontecimientos auguran buenas noticias. Creo.
Puede que en verano viaje a algún país de habla inglesa. Me gustaría, la verdad. En la experiencia pasada la ida fue mil veces mejor que la venida, y esta vez no hay venida, así que es un punto más a mi favor. Por otro lado, también es cierto que en mi caso hubo un cambio bastante importante, y en otras circunstancias posiblemente habría sido mucho mejor. De todas formas, lo que cuenta es lo actual. Y espero tener suerte en este aspecto porque, aunque algunos dicen que no, la necesitaré.
Sin embargo, veo pocas expectativas para el resto de la estación cálida. Lo mismo de siempre, prácticamente. Tendré que intentar buscar algo nuevo. Y lo más seguro es que haya, pero lo habré visto tantas veces que nunca me habré fijado en ello. Así que me toca prestar más atención.
He visto multitud de listas que la gente prepara con lo que va a hacer en un período determinado de tiempo, y casi nadie cumple al final. Quizá los imite; se ve una buena opción para no olvidar lo que de repente pueda surgir de un brote de inspiración repentino. Tampoco espero realizar todo lo que me proponga; simplemente es una forma de no acabar aburriéndome después de varias semanas con la misma rutina veraniega.
Lo que cada día tengo más claro es que nada es corto, largo, bueno o malo. Todo depende de cómo queramos mirarlo e interpretarlo. Del matiz, como dirían los de Mägo de Oz. Hace algún tiempo sentía que los fines de semana acababan demasiado pronto. Pero, desde que me di cuenta de esto, sé que duran lo que tienen que durar. Y si fueran más breves o más extensos sucedería exactamente lo mismo. Igual ocurre a la hora de elegir. Nosotros escogeremos lo que nos parezca mejor, mientras que otro ante la misma situación optaría por lo contrario, o tendría en mente opciones que ni se nos habrían ocurrido. Y lo primordial es que sintamos que esa elección está bien y nos aporta algo positivo, independientemente de qué habría sucedido al elegir algo distinto, sobre todo en los casos en los que no se puede dar marcha atrás. Puede que sea un poco extraño, pero lo veo así.
¿Y tú?
martes, 24 de mayo de 2011
Missing
Porque echar de menos es una de las pocas cosas que aún mantiene viva mi esperanza...
Quizá fue todo mentira, pero no me importa. El recuerdo sigue estando ahí.
Quizá fue todo mentira, pero no me importa. El recuerdo sigue estando ahí.
martes, 17 de mayo de 2011
My row
No pienso perderme por nada del mundo una oportunidad así. No voy a pararme a pensar ni un segundo esta vez. Alea iacta est.
¿Por qué no me avisaron antes? Tantos años pudiendo haber sabido tantas cosas... podía haber intentado tanto... y nunca lo supe. Está bien, ahora es el momento. Así que allá voy.
¿Por qué no me avisaron antes? Tantos años pudiendo haber sabido tantas cosas... podía haber intentado tanto... y nunca lo supe. Está bien, ahora es el momento. Así que allá voy.
viernes, 13 de mayo de 2011
Sobro
¿Es que ya ni tan siquiera puedo estar orgullosa de mí misma? ¿No puedo mostrar mis -más o menos importantes- logros a la gente a la que -creo- le importo? ¿Por qué siempre es su turno, y nunca el mío? ¿Cuándo me toca a mí?
Y luego están los otros... ¿ni siquiera son capaces de agradecerme lo que hago por ellos, sin tener por qué? ¿Ni un simple gracias? ¿Tan difícil es? Por lo que veo, es más fácil quejarse del trabajo ajeno, cuando no hay uno propio...
La solución sería tan simple, y lo hacen todo tan complicado...
Piénsalo: si no existiera ningún ser vivo, a nadie le importaría. No habría nadie a quien pudiera importarle. Así que, ¿qué más da?
Uno más, uno menos... ¿quién se iba a dar cuenta?
Y luego están los otros... ¿ni siquiera son capaces de agradecerme lo que hago por ellos, sin tener por qué? ¿Ni un simple gracias? ¿Tan difícil es? Por lo que veo, es más fácil quejarse del trabajo ajeno, cuando no hay uno propio...
La solución sería tan simple, y lo hacen todo tan complicado...
Piénsalo: si no existiera ningún ser vivo, a nadie le importaría. No habría nadie a quien pudiera importarle. Así que, ¿qué más da?
Uno más, uno menos... ¿quién se iba a dar cuenta?
sábado, 7 de mayo de 2011
Palabras de moda
Esa maldita complicidad que solo sirve de apariencia...
Quiero olvidar esta estúpida indiferencia.
Quiero volver a soñar con la realidad.
Quiero olvidar esta estúpida indiferencia.
Quiero volver a soñar con la realidad.
domingo, 1 de mayo de 2011
Mum
Cuando era pequeña, no lograba comprender que algunas mujeres comentaran que su madre era como su mejor amiga, su hermana, o algo por el estilo.
Ahora, a pesar de la distancia temporal que persiste y es inevitable, lo entiendo mucho mejor.
Ahora, a pesar de la distancia temporal que persiste y es inevitable, lo entiendo mucho mejor.
¡Feliz día a todas las madres!
lunes, 25 de abril de 2011
¿Recuperar fuerzas?
Déjense ya de cuentos e historias sin sentido.
¿Qué es eso de que la Semana Santa es para "recuperar fuerzas"? ¿Cómo osan hablar de descanso si a la vez lo impiden? Y encima siguen, lo repiten constantemente, como si quisieran que nos convenzamos simplemente a base de oírlo. Pues no, señores. Ya está bien de contradecirse. Sean realistas: o nos dejan el añorado tiempo de relax que deberíamos tener o admiten que ni siquiera podemos parar en vacaciones si queremos mantener el nivel. Sin medias tintas.
Lo hacen mal desde el principio y, como siempre, ahora la culpa la tenemos nosotros. Nadie se salva... Toca aguantar y soportar, pero me lo tomaré con humor y sobreviviré. Será fácil... porque no puede durar para siempre. Algún día cambiarán las tornas.
¿Qué es eso de que la Semana Santa es para "recuperar fuerzas"? ¿Cómo osan hablar de descanso si a la vez lo impiden? Y encima siguen, lo repiten constantemente, como si quisieran que nos convenzamos simplemente a base de oírlo. Pues no, señores. Ya está bien de contradecirse. Sean realistas: o nos dejan el añorado tiempo de relax que deberíamos tener o admiten que ni siquiera podemos parar en vacaciones si queremos mantener el nivel. Sin medias tintas.
Lo hacen mal desde el principio y, como siempre, ahora la culpa la tenemos nosotros. Nadie se salva... Toca aguantar y soportar, pero me lo tomaré con humor y sobreviviré. Será fácil... porque no puede durar para siempre. Algún día cambiarán las tornas.
miércoles, 20 de abril de 2011
Empirismo absoluto
Me gusta la filosofía de Hume.
En la época de Hume estaba muy extendida la creencia de que había ángeles. Al decir «ángel», nos referimos a una figura de hombre con alas. [...] Según Hume, «ángel» es un concepto compuesto. Consta de dos experiencias diferentes que no están unidas en la realidad, pero que, de todos modos, en la imaginación del hombre han sido conectadas. Se trata pues de una idea falsa que inmediatamente debe ser rechazada. [...] Hume quiere volver a la percepción infantil del mundo, antes de que todos los pensamientos y reflexiones hayan ocupado sitio en la conciencia. [...]
Cuando Hume recibió en su lecho de muerte la visita de un amigo, el amigo le preguntó si no creía en una vida después de la muerte. Se dice que Hume contestó: «También es posible que un trozo de carbón puesto al fuego no arda». [...] Solo aceptó como verdadero aquello sobre lo que tenía sensaciones seguras. Y mantuvo abiertas todas las demás posibilidades. [...]
Y seguimos en el núcleo de la «filosofía de la percepción» de Hume. Él habría añadido que el niño no es aún esclavo de las expectativas. El niño es el que tiene menos prejuicios de los dos. También puede ser que el niño sea mejor filósofo. Porque el niño no tiene opiniones preestablecidas. [...] El niño percibe el mundo tal como es, sin añadir a las cosas más de lo que simplemente percibe. [...] Cuando Hume discute el poder del hábito, se concentra en la ley causa-efecto. Esa ley dice que todo lo que ocurre tiene que tener una causa. [...] Hume subraya que la expectación de que lo uno siga a lo otro no está en los mismo objetos, sino en nuestra conciencia. Y la expectación tiene que ver con el hábito.
Es sorprendente la facilidad con que creamos prejuicios de las personas sin siquiera conocerlas... Quizá tendríamos que aprender un poco de Hume. Quizá deberíamos volver a ser niños, aunque solo sea por un instante.
En la época de Hume estaba muy extendida la creencia de que había ángeles. Al decir «ángel», nos referimos a una figura de hombre con alas. [...] Según Hume, «ángel» es un concepto compuesto. Consta de dos experiencias diferentes que no están unidas en la realidad, pero que, de todos modos, en la imaginación del hombre han sido conectadas. Se trata pues de una idea falsa que inmediatamente debe ser rechazada. [...] Hume quiere volver a la percepción infantil del mundo, antes de que todos los pensamientos y reflexiones hayan ocupado sitio en la conciencia. [...]
Cuando Hume recibió en su lecho de muerte la visita de un amigo, el amigo le preguntó si no creía en una vida después de la muerte. Se dice que Hume contestó: «También es posible que un trozo de carbón puesto al fuego no arda». [...] Solo aceptó como verdadero aquello sobre lo que tenía sensaciones seguras. Y mantuvo abiertas todas las demás posibilidades. [...]
Y seguimos en el núcleo de la «filosofía de la percepción» de Hume. Él habría añadido que el niño no es aún esclavo de las expectativas. El niño es el que tiene menos prejuicios de los dos. También puede ser que el niño sea mejor filósofo. Porque el niño no tiene opiniones preestablecidas. [...] El niño percibe el mundo tal como es, sin añadir a las cosas más de lo que simplemente percibe. [...] Cuando Hume discute el poder del hábito, se concentra en la ley causa-efecto. Esa ley dice que todo lo que ocurre tiene que tener una causa. [...] Hume subraya que la expectación de que lo uno siga a lo otro no está en los mismo objetos, sino en nuestra conciencia. Y la expectación tiene que ver con el hábito.
Es sorprendente la facilidad con que creamos prejuicios de las personas sin siquiera conocerlas... Quizá tendríamos que aprender un poco de Hume. Quizá deberíamos volver a ser niños, aunque solo sea por un instante.
viernes, 15 de abril de 2011
Cry
Nunca imaginé que me tocaría consolar a quien ha estado siempre a mi lado y consolándome. Y mucho menos que sería por algo tan nimio, por pensar que estaba sufriendo cuando no era así.
Ya no importa, ya pasó todo...
Ya no importa, ya pasó todo...
miércoles, 6 de abril de 2011
Defeated
(Conversación casi textual.)
- Entonces, ¿qué estoy haciendo?
- El tonto...
- ¿Entonces...?
[...]
- En realidad haces lo que casi todo el mundo. No es fácil aceptar una derrota, y siempre que exista una mínima posibilidad de arreglar algo, vas a intentarlo, porque si no luego te queda la duda de, ¿y si hubiera hecho algo? O también puedes pensar que, si no hubieras hecho nada, habría ido a peor.
- Pero ya llevo mucho tiempo y todo sigue como estaba. ¿Sigue habiendo alguna posibilidad?
- No, yo creo que no.
Y lo peor es que continúo... qué razón tiene.
No sirve de nada intentar disfrazar esas tres palabras que funcionan como un jarro de agua fría con otras más suaves, como asumir la realidad. En el fondo es exactamente lo mismo.
¿Será peor el remedio que la enfermedad esta vez?
- Entonces, ¿qué estoy haciendo?
- El tonto...
- ¿Entonces...?
[...]
- En realidad haces lo que casi todo el mundo. No es fácil aceptar una derrota, y siempre que exista una mínima posibilidad de arreglar algo, vas a intentarlo, porque si no luego te queda la duda de, ¿y si hubiera hecho algo? O también puedes pensar que, si no hubieras hecho nada, habría ido a peor.
- Pero ya llevo mucho tiempo y todo sigue como estaba. ¿Sigue habiendo alguna posibilidad?
- No, yo creo que no.
Y lo peor es que continúo... qué razón tiene.
No sirve de nada intentar disfrazar esas tres palabras que funcionan como un jarro de agua fría con otras más suaves, como asumir la realidad. En el fondo es exactamente lo mismo.
¿Será peor el remedio que la enfermedad esta vez?
martes, 29 de marzo de 2011
Génesis
Ya casi no recuerdo los orígenes, los motivos iniciales.
Me obligué a elegir y me decanté por el presente.
Me obligué a elegir y me decanté por el presente.
sábado, 26 de marzo de 2011
I must be dreaming
Nunca me gustaron las historias realistas.
Hace tiempo que vivo en mis sueños.
Donde todo se cumple, donde todo es posible.
Donde tu inconsciente te lleva a los lugares más insospechados sin moverte del sitio.
Donde no hay lugar para la muerte.
Hace tiempo que vivo en mis sueños.
Donde todo se cumple, donde todo es posible.
Donde tu inconsciente te lleva a los lugares más insospechados sin moverte del sitio.
Donde no hay lugar para la muerte.
lunes, 21 de marzo de 2011
Por ellos
En ocasiones, puedes pensar que te encuentras en una situación aceptable: vives en uno de los países más avanzados del mundo, tienes un trabajo bien remunerado y tus relaciones sociales marchan viento en popa.
Y entonces... todo se derrumba, sin previo aviso. No hay solución posible. Nadie pudo adivinarlo. En unos segundos, pasas de tener todo a no poseer nada. Nadie tiene la culpa... ¿o sí? Comienzan las dudas.
Más vale tarde que nunca, dicen.
Esta va por ellos. Esta va por Japón.
Encontré un blog hace poco que trata del tema, aquí lo dejo por si alguien quiere echarle un vistazo.
Y entonces... todo se derrumba, sin previo aviso. No hay solución posible. Nadie pudo adivinarlo. En unos segundos, pasas de tener todo a no poseer nada. Nadie tiene la culpa... ¿o sí? Comienzan las dudas.
Más vale tarde que nunca, dicen.
Esta va por ellos. Esta va por Japón.
Encontré un blog hace poco que trata del tema, aquí lo dejo por si alguien quiere echarle un vistazo.
jueves, 17 de marzo de 2011
You
Cuando descubres que no te pueden arrebatar lo más importante, entonces puedes vivir sin miedo.
Sin embargo, en ocasiones, incluso todo eso es capaz de desaparecer de tu vida sin más... Pero siempre queda algo, aunque sea una sola cosa. Siempre.
Porque nadie puede quitarte a ti mismo. Tú eres quien mejor te conoces, porque ninguna otra persona ha estado tanto tiempo contigo como tú. Tenlo presente.
Sin embargo, en ocasiones, incluso todo eso es capaz de desaparecer de tu vida sin más... Pero siempre queda algo, aunque sea una sola cosa. Siempre.
Porque nadie puede quitarte a ti mismo. Tú eres quien mejor te conoces, porque ninguna otra persona ha estado tanto tiempo contigo como tú. Tenlo presente.
domingo, 13 de marzo de 2011
domingo, 6 de marzo de 2011
Bien
"Toda persona tiene el deber ético ineludible de formar bien su conciencia moral"
¿Crees que eso es cierto?
Sinceramente, yo no. ¿Quiénes somos para dar por sentado que todas las personas, incluidos nosotros, somos buenos por naturaleza? ¿Acaso tenemos suficientes conocimientos como para afirmar que hay algo o alguien que nos obliga, como los padres a sus hijos, a conocer y practicar el bien?
Por otro lado, el cristianismo nos enseña que Dios es misericordioso y siempre nos perdona. Gracias a la Redención de Jesús, todos quedamos libres del pecado original -que ni siquiera cometimos- y podemos ir al cielo, al Reino o a donde sea. Ya que hablo de esto, me parece curioso que los que vivieron antes de Jesucristo tengan que quedarse en el "limbo" porque aún no habían sido salvados. ¿Tenían más culpa ellos que nosotros? ¿Tenían el deber de formar su conciencia, para acabar al final en un sitio peor que otros que no lo hagan actualmente, suponiendo que el infierno no existe -y eso es lo que se va diciendo ahora-?
Aparte, no podemos tener el deber de hacer algo que no conocemos o no sabemos hacer. Es como si una persona estuviera obligada a ir a la escuela en un país donde no hay ninguna. ¿Qué culpa tiene?
Lo más importante es que, si fuera estrictamente real, habría demasiadas personas que no cumplen con su deber, porque la mayor parte de la sociedad actúa en ocasiones de una forma que, lo sepan o no, les perjudica a sí mismos y/o a otros. Sin embargo, una persona con una conciencia bien formada opta siempre por lo que considera correcto o mejor.
Una respuesta que recibí y me gustó fue, resumida, la siguiente: No, porque depende de la educación que haya recibido, nadie puede estar obligado a saber que algo está bien si no se lo han enseñado así. Cuando algo pasa por el filtro del hombre, se pierde la objetividad al instante.
La frase final va encaminada al concepto de bien que, ni mucho menos, es el mismo en cada cultura. Y no solamente eso. Dos personas distintas, aunque cercanas, pueden no tener la misma visión de lo que es realmente bueno y lo que no. Por tanto, no siempre podemos fiarnos de nuestra percepción de la realidad, ni tampoco de la de otras personas de forma aislada. Normalmente, se consigue algo más de objetividad cuando se escoge la opción mayoritaria después de pedir opinión a un grupo grande y heterogéneo, pero esto tampoco se cumple en cualquier situación. Y, sobre todo, no solemos tener la oportunidad de realizar este análisis.
Platón dijo que el Bien era una verdad universal. Yo ya he opinado al respecto. ¿Y tú, qué piensas?
¿Crees que eso es cierto?
Sinceramente, yo no. ¿Quiénes somos para dar por sentado que todas las personas, incluidos nosotros, somos buenos por naturaleza? ¿Acaso tenemos suficientes conocimientos como para afirmar que hay algo o alguien que nos obliga, como los padres a sus hijos, a conocer y practicar el bien?
Por otro lado, el cristianismo nos enseña que Dios es misericordioso y siempre nos perdona. Gracias a la Redención de Jesús, todos quedamos libres del pecado original -que ni siquiera cometimos- y podemos ir al cielo, al Reino o a donde sea. Ya que hablo de esto, me parece curioso que los que vivieron antes de Jesucristo tengan que quedarse en el "limbo" porque aún no habían sido salvados. ¿Tenían más culpa ellos que nosotros? ¿Tenían el deber de formar su conciencia, para acabar al final en un sitio peor que otros que no lo hagan actualmente, suponiendo que el infierno no existe -y eso es lo que se va diciendo ahora-?
Aparte, no podemos tener el deber de hacer algo que no conocemos o no sabemos hacer. Es como si una persona estuviera obligada a ir a la escuela en un país donde no hay ninguna. ¿Qué culpa tiene?
Lo más importante es que, si fuera estrictamente real, habría demasiadas personas que no cumplen con su deber, porque la mayor parte de la sociedad actúa en ocasiones de una forma que, lo sepan o no, les perjudica a sí mismos y/o a otros. Sin embargo, una persona con una conciencia bien formada opta siempre por lo que considera correcto o mejor.
Una respuesta que recibí y me gustó fue, resumida, la siguiente: No, porque depende de la educación que haya recibido, nadie puede estar obligado a saber que algo está bien si no se lo han enseñado así. Cuando algo pasa por el filtro del hombre, se pierde la objetividad al instante.
La frase final va encaminada al concepto de bien que, ni mucho menos, es el mismo en cada cultura. Y no solamente eso. Dos personas distintas, aunque cercanas, pueden no tener la misma visión de lo que es realmente bueno y lo que no. Por tanto, no siempre podemos fiarnos de nuestra percepción de la realidad, ni tampoco de la de otras personas de forma aislada. Normalmente, se consigue algo más de objetividad cuando se escoge la opción mayoritaria después de pedir opinión a un grupo grande y heterogéneo, pero esto tampoco se cumple en cualquier situación. Y, sobre todo, no solemos tener la oportunidad de realizar este análisis.
Platón dijo que el Bien era una verdad universal. Yo ya he opinado al respecto. ¿Y tú, qué piensas?
martes, 1 de marzo de 2011
viernes, 25 de febrero de 2011
Live.
Si cada vez que salieras a la calle pudieses ver el amanecer, ¿qué sentido tendría?
Si cada día almorzaras tu comida favorita, ¿qué sentido tendría?
Si apareciera el arcoiris aun sin haber llovido, ¿qué sentido tendría?
Si pudieras escuchar continuamente la canción que más te gusta, ¿qué sentido tendría?
Si te premiasen sin realizar ningún esfuerzo y nunca te castigaran, ¿qué sentido tendría?
Si tuvieras ocasión de comer chocolate a todas horas, ¿qué sentido tendría?
Si el cielo nunca dejara de estar estrellado, ¿qué sentido tendría?
Si siempre pudieses descansar y trabajar no fuese necesario, ¿qué sentido tendría?
Las cosas buenas, las cosas bellas, lo son porque no nos acostumbramos a ellas. No dejan de sorprendernos, seguimos encontrándoles algo interesante. No sería la primera vez que una persona aborrece algo que le encanta por el hecho de repetirlo demasiadas veces. Ni será la última.
Hace algún tiempo me di cuenta de que, probablemente, en el fondo, todo es absolutamente neutro: tiene igual parte positiva y negativa. Todo depende de nosotros, de nuestra perspectiva. Así que, ¿por qué no ser un poco más optimistas y ver el lado bueno de la vida y sus detalles, ya que estamos aquí?
Si cada día almorzaras tu comida favorita, ¿qué sentido tendría?
Si apareciera el arcoiris aun sin haber llovido, ¿qué sentido tendría?
Si pudieras escuchar continuamente la canción que más te gusta, ¿qué sentido tendría?
Si te premiasen sin realizar ningún esfuerzo y nunca te castigaran, ¿qué sentido tendría?
Si tuvieras ocasión de comer chocolate a todas horas, ¿qué sentido tendría?
Si el cielo nunca dejara de estar estrellado, ¿qué sentido tendría?
Si siempre pudieses descansar y trabajar no fuese necesario, ¿qué sentido tendría?
Las cosas buenas, las cosas bellas, lo son porque no nos acostumbramos a ellas. No dejan de sorprendernos, seguimos encontrándoles algo interesante. No sería la primera vez que una persona aborrece algo que le encanta por el hecho de repetirlo demasiadas veces. Ni será la última.
Hace algún tiempo me di cuenta de que, probablemente, en el fondo, todo es absolutamente neutro: tiene igual parte positiva y negativa. Todo depende de nosotros, de nuestra perspectiva. Así que, ¿por qué no ser un poco más optimistas y ver el lado bueno de la vida y sus detalles, ya que estamos aquí?
domingo, 20 de febrero de 2011
El milagro de escribir
¿Cuántas veces hemos intentado contar algo que nos ha ocurrido y que nos parece interesante, o simplemente expresar nuestra opinión sobre un tema, y no nos han prestado la atención que buscábamos?
¿Cuántas veces hemos querido decir algo a tantas personas que no sabíamos por quién empezar, y al final acaba por no saberlo nadie?
En esos momentos, siempre tendremos un apoyo: un lápiz y un papel -o, en su defecto, un teclado y una pantalla-. Lo que está claro es que no nos va a interrumpir con sus propias historias ni nos va a poner objecciones. Y, a partir de ahí, que nos lea quien quiera, que opine lo que quiera, y que lo plasme y lo comparta si quiere. Y si no, al menos nosotros ya lo hemos contado.
¿Cuántas veces hemos querido decir algo a tantas personas que no sabíamos por quién empezar, y al final acaba por no saberlo nadie?
En esos momentos, siempre tendremos un apoyo: un lápiz y un papel -o, en su defecto, un teclado y una pantalla-. Lo que está claro es que no nos va a interrumpir con sus propias historias ni nos va a poner objecciones. Y, a partir de ahí, que nos lea quien quiera, que opine lo que quiera, y que lo plasme y lo comparta si quiere. Y si no, al menos nosotros ya lo hemos contado.
martes, 15 de febrero de 2011
Lágrimas de sangre
Ella estaba embarazada.
Ella se debate entre la vida y la muerte por ello.
Ella lo sabía, ya le habían avisado. Y, a pesar de todo, no quiso abandonar en ningún momento.
Aguantó varios meres. Pero, ahora, casi no hay solución posible.
Si eso es amor, prefiero no sentirlo.
No quiero morir por alguien que no va a sobrevivirme.
Creo que me seguiré conformando con el frío.
Ella se debate entre la vida y la muerte por ello.
Ella lo sabía, ya le habían avisado. Y, a pesar de todo, no quiso abandonar en ningún momento.
Aguantó varios meres. Pero, ahora, casi no hay solución posible.
Si eso es amor, prefiero no sentirlo.
No quiero morir por alguien que no va a sobrevivirme.
Creo que me seguiré conformando con el frío.
sábado, 12 de febrero de 2011
Piensa
¿En qué puedo pensar hoy?, pensé. ¿Y si pienso en el pensamiento?
Porque, en realidad, ¿qué es el pensamiento? Cierto es que todos los seres humanos -y algunos animales complejos- somos capaces de pensar y, de hecho, lo hacemos, pero ¿son los pensamientos algo físico? Si quiero, por ejemplo, levantar un brazo, no necesito pensar en ello para que mi brazo se eleve. Y, por otro lado, puedo pensar y mantenerme completamente inmóvil. ¿Le he ordenado yo a mi cerebro que piense? Supongo que sí, ya que las acciones conscientes son fruto de una orden previa -y, realmente, creo que las inconscientes también, aunque la orden lo sea igualmente-. Por tanto, aunque imagino que no se puede considerar el pensamiento como algo material o físico, sí que debe de ser producto de sinapsis cerebrales; aquí comenzamos a hablar de algo tangible, por llamarlo de alguna manera; en definitiva, existe. Como no tengo demasiados conocimientos sobre el tema, he preferido buscar información para asegurarme de lo que hablo y, de paso, aprender un poco más, que siempre viene bien.
Indagando en la red para encontrar una respuesta a mi pregunta, he hallado múltiples formas de definir el pensamiento. Varias de ellas lo califican de actividad mental. Esto no terminaba de satisfacer mi curiosidad. Por otro lado, se habla de la mente como algo material, es decir, como neuronas que pueden comunicarse entre sí gracias a los neurotransmisores. Una definición interesante, aunque no tiene demasiada relación con el tema, es: "capacidad de anticipar las consecuencias de una conducta sin realizarla". Esto es muy importante para nosotros, porque es lo que, en muchas ocasiones, nos hace actuar de una forma reflexiva en vez de seguir directamente nuestros impulsos. Pensamos y, después, actuamos.
Más de una vez he sentido como si mi cerebro funcionara de forma similar al disco duro de un ordenador: cuando no recuerdo algo, empiezo a rebuscar entre mis "archivos" hasta que doy con la palabra que quería. Por tanto, quizá, los ordenadores también piensen de alguna manera, utilizando bits en vez de neurotransmisiones.
Quizá nos parecemos más a lo inerte de lo que queremos creer.
Porque, en realidad, ¿qué es el pensamiento? Cierto es que todos los seres humanos -y algunos animales complejos- somos capaces de pensar y, de hecho, lo hacemos, pero ¿son los pensamientos algo físico? Si quiero, por ejemplo, levantar un brazo, no necesito pensar en ello para que mi brazo se eleve. Y, por otro lado, puedo pensar y mantenerme completamente inmóvil. ¿Le he ordenado yo a mi cerebro que piense? Supongo que sí, ya que las acciones conscientes son fruto de una orden previa -y, realmente, creo que las inconscientes también, aunque la orden lo sea igualmente-. Por tanto, aunque imagino que no se puede considerar el pensamiento como algo material o físico, sí que debe de ser producto de sinapsis cerebrales; aquí comenzamos a hablar de algo tangible, por llamarlo de alguna manera; en definitiva, existe. Como no tengo demasiados conocimientos sobre el tema, he preferido buscar información para asegurarme de lo que hablo y, de paso, aprender un poco más, que siempre viene bien.
Indagando en la red para encontrar una respuesta a mi pregunta, he hallado múltiples formas de definir el pensamiento. Varias de ellas lo califican de actividad mental. Esto no terminaba de satisfacer mi curiosidad. Por otro lado, se habla de la mente como algo material, es decir, como neuronas que pueden comunicarse entre sí gracias a los neurotransmisores. Una definición interesante, aunque no tiene demasiada relación con el tema, es: "capacidad de anticipar las consecuencias de una conducta sin realizarla". Esto es muy importante para nosotros, porque es lo que, en muchas ocasiones, nos hace actuar de una forma reflexiva en vez de seguir directamente nuestros impulsos. Pensamos y, después, actuamos.
Más de una vez he sentido como si mi cerebro funcionara de forma similar al disco duro de un ordenador: cuando no recuerdo algo, empiezo a rebuscar entre mis "archivos" hasta que doy con la palabra que quería. Por tanto, quizá, los ordenadores también piensen de alguna manera, utilizando bits en vez de neurotransmisiones.
Quizá nos parecemos más a lo inerte de lo que queremos creer.
viernes, 4 de febrero de 2011
El octavo día
Tú serás la persona elegida… Tendrás la oportunidad de ser Dios…
Era viernes. Me desperté con esas palabras aún retumbando en mi cabeza. Esa noche había soñado que Dios me hablaba: en concreto, me había dicho que sería Él durante un día. “Viva el surrealismo”, pensé. De todas formas, estaba contenta, porque ya se acercaba el fin de semana. Sin embargo, de repente noté algo extraño. Era como una voz interior que me decía: “Estoy aquí… estoy aquí…”. No lo podía creer. Eso no lo había pensado yo. Aparté esas ideas de mi mente, me levanté, me vestí y fui a desayunar.
Cuando terminé de hacer todo, vi que aún faltaban cinco minutos para la hora de irme, y me asomé por la ventana. En la casa de al lado se oía gritar a los vecinos; parecía que estaban enfadados y discutían por algo. Entonces, algo dentro de mí actuó. Automáticamente, dejé de escuchar sus voces. “Estoy aquí”, volvió a rezar la extraña voz interior. Entonces lo comprendí. “Está bien”, contesté. “Estás aquí y vamos a conseguirlo juntos”. Y salí de casa para ir al colegio. Supuse que, si ahora yo era Dios, podía llegar mucho más rápido, pero preferí no probarlo. No tenía sentido hacer nada en mi beneficio propio, y menos si Él me había elegido a mí para construir un mundo un poco mejor.
Por el camino me encontré con muchas personas, como todos los días. Personas que van a trabajar, personas que van al colegio como yo, personas que se levantan temprano para pasear. Y muchos de ellos parecían algo alicaídos, tristes o, simplemente, desganados. Cuando veía a alguien así, lo miraba fijamente durante un segundo. Rápidamente, se les alegraba la cara; varios incluso gritaron de júbilo por un instante o se dieron cuenta de que había algo importante para ellos por lo que merecía la pena despertar, y siguieron su marcha con paso decidido. “A menudo, los problemas no se encuentran en el exterior”, dijo la voz.
Por fin, llegué al colegio. En la puerta me encontré con un compañero de clase. Me dio la sensación de que estaba preocupado.
- Hola, Cristian –lo saludé.
Tardó un poco en responder.
- Ah, hola –dijo al fin.
- ¿Te ocurre algo?
- No, nada; es solo que… –de repente, se le cambió la cara, como si se acabara de dar cuenta de que le había tocado la lotería–. ¡Lo tengo! Espera, ¿qué has hecho?
- ¿Yo? Nada –respondí con aire inocente, y me marché sonriendo.
Cuando entré en clase, ya había gente, aunque el profesor no había llegado aún. A algunos se les veía en la cara claramente que no se habían levantado de la cama precisamente de un salto pero, en cuanto los miraba, se animaban.
Durante un cambio de clase, antes del recreo, Luis se levantó para quitarle el estuche a Sara sin que se diera cuenta. Cuando la chica se percató, se imaginó rápidamente quién había sido, porque Luis es muy propenso a gastar esa clase de bromas. Así que se levantó y fue hacia él. Sin embargo, antes de que ella tuviera tiempo de insultarlo o manifestar su ira, me fijé en ellos y, al momento, Sara se calmó y él le devolvió amablemente el estuche, pidiéndole disculpas.
Ya en el recreo, mientras charlaba con mis amigos, oí a alguien comentar que tenía hambre y no se había traído dinero para comprarse un bocadillo. Me giré en la dirección de la voz y, en menos de dos segundos, otro de su grupo le prestaba algo de dinero sonriendo, y diciéndole que no tenía prisa en que se lo devolviera.
Durante un momento, se nos acabaron los temas de conversación y nos quedamos en silencio, pensando. Entonces me di cuenta verdaderamente de que no podía contarles lo que me estaba ocurriendo. Ni a ellos ni a nadie. Lo primero, es que no me creerían; además, me pedirían ver algo extraordinario para probar claramente que era real, y eso significaría actuar en beneficio propio, por lo que no tenía sentido descubrirme. Ya lo había decidido: el secreto se quedaría conmigo, por muy difícil que fuese mantenerlo.
El resto de las clases transcurrieron sin percances, más o menos como todos los días o, mejor dicho, como todos los viernes. Ya todos estábamos ansiosos por aprovechar aquella tarde para divertirnos un rato, despejarnos y salir de la rutina escolar.
Durante el camino de regreso a casa, comencé a reflexionar sobre las situaciones de pobreza y miseria en el mundo actual. “¿Y si los gobiernos de los Estados hicieran algo por una vez?”, me pregunté. En ese momento, un escalofrío me recorrió. Fue solamente un instante. Sin embargo, no vi que nada hubiera cambiado a mi alrededor, y tampoco me había fijado en nadie en especial, así que no le di importancia.
Al llegar a casa, me encontré con otro pequeño conflicto: mi madre le reprochaba a mi padre haberse comprado una chaqueta de marca, muy cara. “Quizá debería empezar por resolver los problemas más cercanos”, pensé. En cuanto entré y me vieron, paró la discusión.
- Está bien, lo devolveré cuando vaya de nuevo a la tienda.
- Bueno, no hace falta, quédatelo si quieres; total, alguna vez podemos permitirnos algún capricho.
- No, no te preocupes. En realidad no la necesito para nada. ¿Cómo te ha ido hoy, Eva?
- Muy bien –respondí yo–. Ha sido una mañana agradable.
- Me alegro –dijo mi madre, sonriendo–. Venga, vamos a comer.
Tras el almuerzo, hice algunas actividades que me habían mandado. Un poco más tarde, Miriam me llamó para ir al cine con ella y con Irene, así que me arreglé un poco y fui a donde habíamos quedado. En un paso de peatones, vi que había una persona ciega al otro lado. Al momento, otra persona que iba a cruzar le ofreció ayuda. “Lo vamos logrando, poco a poco”, dijo la voz interior. No podía estar más de acuerdo.
Cuando llegué al punto de reunión, Irene ya estaba allí, y Miriam vino muy poco después. Nos dirigimos hacia el cine hablando animadamente. Cerca de allí, nos encontramos con un hombre que pedía dinero para comer. Esta vez tenía que ser yo; ya había dado suficiente trabajo a los demás. Así que me acerqué, a pesar del escepticismo de Miriam e Irene.
- Iré a comprarte un bocadillo, ¿vale?
- ¿De veras? –contestó con voz débil mientras yo ya iba hacia la panadería más cercana. Un poco más tarde, volvía con el bocadillo en la mano. – Muchas gracias, siempre te lo agradeceré –me decía efusivamente.
- No es nada, no tienes por qué, en serio.
Volví a reunirme con mis amigas.
- ¿A qué ha venido eso? –me reprochó Irene.
- ¿Qué problema hay? –las miré con expresión tranquila. Pareció que se calmaban un tanto.
- Supongo… supongo que ninguno –contestó Miriam finalmente.
Pagamos las entradas y vimos la película. No estuvo nada mal. Era de fantasía y acción, de las que más me gustan. Las tres salimos contentas del cine, comentando las escenas que más nos habían llamado la atención. No obstante, ninguna de ellas sería lo que más me impactara ese día. Al rato, nos volvimos cada una a nuestra casa.
Durante la cena, estuvimos viendo las noticias. Entonces ocurrió algo que nunca había tenido la oportunidad de ver: ninguna de ellas trataba sobre sucesos negativos. Todo lo contrario. “… La Unión Europea ha decidido destinar un porcentaje de su capital a varios países de África, para intentar paliar la pobreza. Casi todos sus miembros han asegurado su compromiso por esta causa… Se ha encontrado un posible antídoto para curar el cáncer de pulmón; se está investigando si realmente funcionará…”. No podía creerlo. En ese instante recordé mi reflexión, y la sensación tan extraña que experimenté. Y lo comprendí. “Gracias por conseguir que este mundo sea algo mejor”. “En realidad hice más bien poco; tú misma has sido la que ha unido al mundo, la que ha unido a las personas”, me respondió Dios.
Por la noche estuve chateando durante un rato con mis amigos y, cuando vi que se estaba haciendo tarde, me preparé para ir a la cama. Y me fui a dormir feliz, recordando todo lo que habíamos sido capaces de cambiar, despidiéndome de Dios y deseando fervientemente que llegara un noveno día, aunque no fuera yo la elegida la próxima vez.
Era viernes. Me desperté con esas palabras aún retumbando en mi cabeza. Esa noche había soñado que Dios me hablaba: en concreto, me había dicho que sería Él durante un día. “Viva el surrealismo”, pensé. De todas formas, estaba contenta, porque ya se acercaba el fin de semana. Sin embargo, de repente noté algo extraño. Era como una voz interior que me decía: “Estoy aquí… estoy aquí…”. No lo podía creer. Eso no lo había pensado yo. Aparté esas ideas de mi mente, me levanté, me vestí y fui a desayunar.
Cuando terminé de hacer todo, vi que aún faltaban cinco minutos para la hora de irme, y me asomé por la ventana. En la casa de al lado se oía gritar a los vecinos; parecía que estaban enfadados y discutían por algo. Entonces, algo dentro de mí actuó. Automáticamente, dejé de escuchar sus voces. “Estoy aquí”, volvió a rezar la extraña voz interior. Entonces lo comprendí. “Está bien”, contesté. “Estás aquí y vamos a conseguirlo juntos”. Y salí de casa para ir al colegio. Supuse que, si ahora yo era Dios, podía llegar mucho más rápido, pero preferí no probarlo. No tenía sentido hacer nada en mi beneficio propio, y menos si Él me había elegido a mí para construir un mundo un poco mejor.
Por el camino me encontré con muchas personas, como todos los días. Personas que van a trabajar, personas que van al colegio como yo, personas que se levantan temprano para pasear. Y muchos de ellos parecían algo alicaídos, tristes o, simplemente, desganados. Cuando veía a alguien así, lo miraba fijamente durante un segundo. Rápidamente, se les alegraba la cara; varios incluso gritaron de júbilo por un instante o se dieron cuenta de que había algo importante para ellos por lo que merecía la pena despertar, y siguieron su marcha con paso decidido. “A menudo, los problemas no se encuentran en el exterior”, dijo la voz.
Por fin, llegué al colegio. En la puerta me encontré con un compañero de clase. Me dio la sensación de que estaba preocupado.
- Hola, Cristian –lo saludé.
Tardó un poco en responder.
- Ah, hola –dijo al fin.
- ¿Te ocurre algo?
- No, nada; es solo que… –de repente, se le cambió la cara, como si se acabara de dar cuenta de que le había tocado la lotería–. ¡Lo tengo! Espera, ¿qué has hecho?
- ¿Yo? Nada –respondí con aire inocente, y me marché sonriendo.
Cuando entré en clase, ya había gente, aunque el profesor no había llegado aún. A algunos se les veía en la cara claramente que no se habían levantado de la cama precisamente de un salto pero, en cuanto los miraba, se animaban.
Durante un cambio de clase, antes del recreo, Luis se levantó para quitarle el estuche a Sara sin que se diera cuenta. Cuando la chica se percató, se imaginó rápidamente quién había sido, porque Luis es muy propenso a gastar esa clase de bromas. Así que se levantó y fue hacia él. Sin embargo, antes de que ella tuviera tiempo de insultarlo o manifestar su ira, me fijé en ellos y, al momento, Sara se calmó y él le devolvió amablemente el estuche, pidiéndole disculpas.
Ya en el recreo, mientras charlaba con mis amigos, oí a alguien comentar que tenía hambre y no se había traído dinero para comprarse un bocadillo. Me giré en la dirección de la voz y, en menos de dos segundos, otro de su grupo le prestaba algo de dinero sonriendo, y diciéndole que no tenía prisa en que se lo devolviera.
Durante un momento, se nos acabaron los temas de conversación y nos quedamos en silencio, pensando. Entonces me di cuenta verdaderamente de que no podía contarles lo que me estaba ocurriendo. Ni a ellos ni a nadie. Lo primero, es que no me creerían; además, me pedirían ver algo extraordinario para probar claramente que era real, y eso significaría actuar en beneficio propio, por lo que no tenía sentido descubrirme. Ya lo había decidido: el secreto se quedaría conmigo, por muy difícil que fuese mantenerlo.
El resto de las clases transcurrieron sin percances, más o menos como todos los días o, mejor dicho, como todos los viernes. Ya todos estábamos ansiosos por aprovechar aquella tarde para divertirnos un rato, despejarnos y salir de la rutina escolar.
Durante el camino de regreso a casa, comencé a reflexionar sobre las situaciones de pobreza y miseria en el mundo actual. “¿Y si los gobiernos de los Estados hicieran algo por una vez?”, me pregunté. En ese momento, un escalofrío me recorrió. Fue solamente un instante. Sin embargo, no vi que nada hubiera cambiado a mi alrededor, y tampoco me había fijado en nadie en especial, así que no le di importancia.
Al llegar a casa, me encontré con otro pequeño conflicto: mi madre le reprochaba a mi padre haberse comprado una chaqueta de marca, muy cara. “Quizá debería empezar por resolver los problemas más cercanos”, pensé. En cuanto entré y me vieron, paró la discusión.
- Está bien, lo devolveré cuando vaya de nuevo a la tienda.
- Bueno, no hace falta, quédatelo si quieres; total, alguna vez podemos permitirnos algún capricho.
- No, no te preocupes. En realidad no la necesito para nada. ¿Cómo te ha ido hoy, Eva?
- Muy bien –respondí yo–. Ha sido una mañana agradable.
- Me alegro –dijo mi madre, sonriendo–. Venga, vamos a comer.
Tras el almuerzo, hice algunas actividades que me habían mandado. Un poco más tarde, Miriam me llamó para ir al cine con ella y con Irene, así que me arreglé un poco y fui a donde habíamos quedado. En un paso de peatones, vi que había una persona ciega al otro lado. Al momento, otra persona que iba a cruzar le ofreció ayuda. “Lo vamos logrando, poco a poco”, dijo la voz interior. No podía estar más de acuerdo.
Cuando llegué al punto de reunión, Irene ya estaba allí, y Miriam vino muy poco después. Nos dirigimos hacia el cine hablando animadamente. Cerca de allí, nos encontramos con un hombre que pedía dinero para comer. Esta vez tenía que ser yo; ya había dado suficiente trabajo a los demás. Así que me acerqué, a pesar del escepticismo de Miriam e Irene.
- Iré a comprarte un bocadillo, ¿vale?
- ¿De veras? –contestó con voz débil mientras yo ya iba hacia la panadería más cercana. Un poco más tarde, volvía con el bocadillo en la mano. – Muchas gracias, siempre te lo agradeceré –me decía efusivamente.
- No es nada, no tienes por qué, en serio.
Volví a reunirme con mis amigas.
- ¿A qué ha venido eso? –me reprochó Irene.
- ¿Qué problema hay? –las miré con expresión tranquila. Pareció que se calmaban un tanto.
- Supongo… supongo que ninguno –contestó Miriam finalmente.
Pagamos las entradas y vimos la película. No estuvo nada mal. Era de fantasía y acción, de las que más me gustan. Las tres salimos contentas del cine, comentando las escenas que más nos habían llamado la atención. No obstante, ninguna de ellas sería lo que más me impactara ese día. Al rato, nos volvimos cada una a nuestra casa.
Durante la cena, estuvimos viendo las noticias. Entonces ocurrió algo que nunca había tenido la oportunidad de ver: ninguna de ellas trataba sobre sucesos negativos. Todo lo contrario. “… La Unión Europea ha decidido destinar un porcentaje de su capital a varios países de África, para intentar paliar la pobreza. Casi todos sus miembros han asegurado su compromiso por esta causa… Se ha encontrado un posible antídoto para curar el cáncer de pulmón; se está investigando si realmente funcionará…”. No podía creerlo. En ese instante recordé mi reflexión, y la sensación tan extraña que experimenté. Y lo comprendí. “Gracias por conseguir que este mundo sea algo mejor”. “En realidad hice más bien poco; tú misma has sido la que ha unido al mundo, la que ha unido a las personas”, me respondió Dios.
Por la noche estuve chateando durante un rato con mis amigos y, cuando vi que se estaba haciendo tarde, me preparé para ir a la cama. Y me fui a dormir feliz, recordando todo lo que habíamos sido capaces de cambiar, despidiéndome de Dios y deseando fervientemente que llegara un noveno día, aunque no fuera yo la elegida la próxima vez.
sábado, 29 de enero de 2011
Lune
¿Crees que fue cierto ese viaje a la Luna de julio de 1969? ¿O, por el contrario, piensas que Amstrong, Aldrin y Collins son poco más que parte de una gran farsa preparada por la NASA, con fotografías en las que aparecen ondulaciones y sombras que teóricamente no deberían existir?
Yo dudaba hasta hace relativamente poco. Ese momento en que más o menos me decanté llegó cuando leí casualmente que habían pisado la Luna doce astronautas, o algo por el estilo. Me extrañó muchísimo, porque yo no conocía a ninguno más aparte de los que he mencionado, y decidí buscar más información. Entonces encontré gran cantidad de datos que no había visto en mi vida.
Es curioso: la mayoría de la gente piensa que, como mucho, el ser humano solamente ha llegado a tocar la superficie lunar una vez. Sin embargo, esto no es así. En total, han existido seis alunizajes, realizados por las naves Apolo 11 a 17, excepto la 13, debido a una explosión en uno de los tanques de oxígeno -todos salieron ilesos-. Que la número once fuera la primera no significa en absoluto que fuera la única. Esto quiere decir que, en total, doce astronautas han pisado nuestro satélite, aunque en total viajaron aún más hasta él. En el último de estos viajes espaciales se incluyó a un geólogo.
Por otro lado, no todo son finales felices en este tipo de misiones. El Apolo 1 sufrió un incendio durante unas pruebas el veintisiete de enero de 1967, lo que ocasionó el fallecimiento de su tripulación. Y ni siquiera era la primera vez que ocurría; en 1961 murió en condiciones similares Valentin Bondarenko, un astronauta soviético. Sin embargo, este hecho se ocultó durante veinte años, lo cual impidió evitar que volviera a suceder.
Hay algo que me ha llamado la atención y es que, en cada misión, siempre utilizan una nave distinta. No tengo claro si uno de los objetivos es probar las mismas naves, o si existe otra finalidad para ello. Y, sobre todo, lo que no puedo terminar de entender es cómo hay tan pocas personas que sepan todo lo que estoy comentando, porque considero que conocer nuestros progresos en este aspecto es algo bastante importante. Es cierto que existe un pequeño porcentaje que conoce todos estos viajes y piensa que ninguno es real, pero a la mayoría de los que no se lo creen no les han explicado esto nunca, lo que demuestra cómo nos dejamos influenciar por los medios con más frecuencia de lo que pensamos. Al darnos una opinión hecha, nos dejan el trabajo más fácil y no intentamos crearla nosotros mismos ni informarnos más para saber qué es lo real y qué lo falso.
¿Qué más daremos por hecho sin que sea así?
Yo dudaba hasta hace relativamente poco. Ese momento en que más o menos me decanté llegó cuando leí casualmente que habían pisado la Luna doce astronautas, o algo por el estilo. Me extrañó muchísimo, porque yo no conocía a ninguno más aparte de los que he mencionado, y decidí buscar más información. Entonces encontré gran cantidad de datos que no había visto en mi vida.
Es curioso: la mayoría de la gente piensa que, como mucho, el ser humano solamente ha llegado a tocar la superficie lunar una vez. Sin embargo, esto no es así. En total, han existido seis alunizajes, realizados por las naves Apolo 11 a 17, excepto la 13, debido a una explosión en uno de los tanques de oxígeno -todos salieron ilesos-. Que la número once fuera la primera no significa en absoluto que fuera la única. Esto quiere decir que, en total, doce astronautas han pisado nuestro satélite, aunque en total viajaron aún más hasta él. En el último de estos viajes espaciales se incluyó a un geólogo.
Por otro lado, no todo son finales felices en este tipo de misiones. El Apolo 1 sufrió un incendio durante unas pruebas el veintisiete de enero de 1967, lo que ocasionó el fallecimiento de su tripulación. Y ni siquiera era la primera vez que ocurría; en 1961 murió en condiciones similares Valentin Bondarenko, un astronauta soviético. Sin embargo, este hecho se ocultó durante veinte años, lo cual impidió evitar que volviera a suceder.
Hay algo que me ha llamado la atención y es que, en cada misión, siempre utilizan una nave distinta. No tengo claro si uno de los objetivos es probar las mismas naves, o si existe otra finalidad para ello. Y, sobre todo, lo que no puedo terminar de entender es cómo hay tan pocas personas que sepan todo lo que estoy comentando, porque considero que conocer nuestros progresos en este aspecto es algo bastante importante. Es cierto que existe un pequeño porcentaje que conoce todos estos viajes y piensa que ninguno es real, pero a la mayoría de los que no se lo creen no les han explicado esto nunca, lo que demuestra cómo nos dejamos influenciar por los medios con más frecuencia de lo que pensamos. Al darnos una opinión hecha, nos dejan el trabajo más fácil y no intentamos crearla nosotros mismos ni informarnos más para saber qué es lo real y qué lo falso.
¿Qué más daremos por hecho sin que sea así?
domingo, 23 de enero de 2011
Ciento treinta
"Solo el uno por ciento de los jóvenes superdotados comienza una carrera universitaria"
Algo parecido a esto escuché en las noticias hace no mucho. Lo primero que pensé fue: ¿cómo es eso posible? La respuesta más típica a esta pregunta es que dejan los estudios por aburrimiento. Porque les resulta fácil. Sin embargo, creo que no es totalmente cierto. Lo más probable es que al principio no les cueste nada sacar buenas notas y, como nadie se las exige, aprueban sin estudiar y nada más. Pero van avanzando de curso, y se encuentran con que ya no es tan sencillo, por muy inteligentes que sean: con solamente atender en clase y usar la cabeza no sirve. Como nunca han tenido el hábito de estudiar, aunque sea un poco, o como máximo el día anterior, empiezan a fracasar desde entonces, y de ahí viene que tiren la toalla.
Esto es muy fácil de arreglar. El único problema es que hay que hacerlo desde el principio. Y la primera parte para conseguirlo se encuentra en los padres.
Si ellos ven el potencial de su hijo, lo que tienen que hacer es ejercitarlo y animarlo, ayudarlo a que tenga interés por lo que se le da bien e ir planteándole problemas que pueda resolver y enseñándole todo lo que pueda aprender. Es normal que los niños no se sientan motivados en el colegio si les obligan a realizar muchos ejercicios de sumas y ya saben sumar con agilidad. Si los padres los enseñan a realizar operaciones más complejas, seguramente las aprenderán y luego les costará aún menos que si las vieran en el colegio por primera vez. También la lectura es algo que se puede potenciar desde que son pequeños: ver qué tipo de libros prefieren para que no acaben diciendo que no les gusta leer sin saberlo, por no haber leído realmente casi nada.
La otra parte es es la propia educación que reciben. Como ya he mencionado, si un niño sabe multiplicar y solo le exigen sumar acabará perdiendo interés. Si todas las asignaturas le resultan simples y no tiene que hacer ningún esfuerzo para conseguir una buena nota, no lo hará nunca. A estas personas se les debería ayudar a sacar lo mejor de sí mismas desde muy pronto; así, no se cansarán y tendrán interés en resolver ejercicios difíciles para ellos, por lo que utilizarán todas sus capacidades y seguirán adelante. Esto es más difícil de resolver que lo anterior, porque depende del propio sistema educativo del país, y no es tan fácil cambiarlo. Pero, poderse, se puede.
¿Por qué cuando somos pequeños nos enseñan que no podemos restar tres menos cuatro, si unos años más tarde nos van a decir que la solución es menos uno porque existen los números negativos? Esta es una de las muchísimas limitaciones del aprendizaje que existen en el sistema educativo actual y que, en mi opinión, también desmotivan a los que quieren saber más, porque es como si les fueran construyendo muros para después romperlos y construirlos un poco más adelante, y así sucesivamente.
Aprender a enseñar es más importante de lo que parece, ¿no?
Algo parecido a esto escuché en las noticias hace no mucho. Lo primero que pensé fue: ¿cómo es eso posible? La respuesta más típica a esta pregunta es que dejan los estudios por aburrimiento. Porque les resulta fácil. Sin embargo, creo que no es totalmente cierto. Lo más probable es que al principio no les cueste nada sacar buenas notas y, como nadie se las exige, aprueban sin estudiar y nada más. Pero van avanzando de curso, y se encuentran con que ya no es tan sencillo, por muy inteligentes que sean: con solamente atender en clase y usar la cabeza no sirve. Como nunca han tenido el hábito de estudiar, aunque sea un poco, o como máximo el día anterior, empiezan a fracasar desde entonces, y de ahí viene que tiren la toalla.
Esto es muy fácil de arreglar. El único problema es que hay que hacerlo desde el principio. Y la primera parte para conseguirlo se encuentra en los padres.
Si ellos ven el potencial de su hijo, lo que tienen que hacer es ejercitarlo y animarlo, ayudarlo a que tenga interés por lo que se le da bien e ir planteándole problemas que pueda resolver y enseñándole todo lo que pueda aprender. Es normal que los niños no se sientan motivados en el colegio si les obligan a realizar muchos ejercicios de sumas y ya saben sumar con agilidad. Si los padres los enseñan a realizar operaciones más complejas, seguramente las aprenderán y luego les costará aún menos que si las vieran en el colegio por primera vez. También la lectura es algo que se puede potenciar desde que son pequeños: ver qué tipo de libros prefieren para que no acaben diciendo que no les gusta leer sin saberlo, por no haber leído realmente casi nada.
La otra parte es es la propia educación que reciben. Como ya he mencionado, si un niño sabe multiplicar y solo le exigen sumar acabará perdiendo interés. Si todas las asignaturas le resultan simples y no tiene que hacer ningún esfuerzo para conseguir una buena nota, no lo hará nunca. A estas personas se les debería ayudar a sacar lo mejor de sí mismas desde muy pronto; así, no se cansarán y tendrán interés en resolver ejercicios difíciles para ellos, por lo que utilizarán todas sus capacidades y seguirán adelante. Esto es más difícil de resolver que lo anterior, porque depende del propio sistema educativo del país, y no es tan fácil cambiarlo. Pero, poderse, se puede.
¿Por qué cuando somos pequeños nos enseñan que no podemos restar tres menos cuatro, si unos años más tarde nos van a decir que la solución es menos uno porque existen los números negativos? Esta es una de las muchísimas limitaciones del aprendizaje que existen en el sistema educativo actual y que, en mi opinión, también desmotivan a los que quieren saber más, porque es como si les fueran construyendo muros para después romperlos y construirlos un poco más adelante, y así sucesivamente.
Aprender a enseñar es más importante de lo que parece, ¿no?
viernes, 14 de enero de 2011
Dimensiones
Cuando comencé a pensar en qué iba a escribir hoy, se me ocurrió un tema en concreto. Sin embargo, después de todo lo que ha sucedido esta mañana, no puedo quedarme pasiva, sin comentarlo. Así que el otro tendrá que esperar.
Es alucinante que, ante estos momentos de tristeza, las personas se unan en silencio, sin pactarlo, sin haber puesto en común nada antes, simplemente reflexionando sobre la noticia, sobre el golpe que acaban de recibir, aun cuando no les afecta directamente. Porque no es difícil llegar a una idea: "¿Y si me ocurriera a mí?" Entonces nos damos cuenta de lo importantes que son para nosotros esas personas, de lo que las queremos, de que nos arrepentiríamos toda la vida si nos dejaran antes de habérselo demostrado completamente. Por otro lado, también me ha venido otra pregunta: "Si crees que después no hay nada más, ¿qué sentido tiene la vida?" Lógicamente, no es la primera vez que me lo cuestiono pero, en ese momento, creo que ha sido con más intensidad que nunca. Me he dado cuenta realmente de que, cuando crees en una vida posterior, cuando piensas que la única dimensión que se corta para ti es la biológica, es mucho más sencillo vivir sin miedo porque, según tus ideales, vivirás eternamente, de una forma u otra. Sin embargo, para encontrar una razón por la que vivimos, el objetivo -y, al fin y al cabo, la propia razón- de los que creen que esa es la única dimensión que existe ha de ser encontrar la felicidad ayudando a los demás a ser felices también. Y esto es algo que todos deberíamos aprender y aplicar, sean cuales sean nuestras creencias.
Además de impresionarme esa unanimidad implícita, también me da pena, porque para que ocurra tenemos que toparnos con algún suceso de este calibre que nos impacte y nos haga darnos cuenta de lo que no estamos haciendo bien, de todo lo que tenemos a nuestra disposición y raramente valoramos. Si no hay ningún acontecimiento especial, no hay ningún sentimiento especial, y estos deberían permanecer en cualquier circunstancia.
Aunque nunca lo sepas, aunque nunca hayamos tenido ninguna relación más allá de preguntarme algo y responderte, aunque seguramente otras personas sufrirán más de lo que pueda sentir yo... a pesar de todo eso, esta entrada te la dedico a ti, porque simplemente imaginándome por lo que estás pasando ahora ya me alcanza tu dolor.
Y pienso que esta canción es de las más adecuadas para expresar todo esto. ¿Por qué será que, cuando la he escogido, ha sonado en la radio? Malditas coincidencias...
Ella sólo viviría algunos años en este planeta. Pero si la Historia de la humanidad era su propia historia, entonces ella tenía, en cierto modo, muchos miles de años.
Es alucinante que, ante estos momentos de tristeza, las personas se unan en silencio, sin pactarlo, sin haber puesto en común nada antes, simplemente reflexionando sobre la noticia, sobre el golpe que acaban de recibir, aun cuando no les afecta directamente. Porque no es difícil llegar a una idea: "¿Y si me ocurriera a mí?" Entonces nos damos cuenta de lo importantes que son para nosotros esas personas, de lo que las queremos, de que nos arrepentiríamos toda la vida si nos dejaran antes de habérselo demostrado completamente. Por otro lado, también me ha venido otra pregunta: "Si crees que después no hay nada más, ¿qué sentido tiene la vida?" Lógicamente, no es la primera vez que me lo cuestiono pero, en ese momento, creo que ha sido con más intensidad que nunca. Me he dado cuenta realmente de que, cuando crees en una vida posterior, cuando piensas que la única dimensión que se corta para ti es la biológica, es mucho más sencillo vivir sin miedo porque, según tus ideales, vivirás eternamente, de una forma u otra. Sin embargo, para encontrar una razón por la que vivimos, el objetivo -y, al fin y al cabo, la propia razón- de los que creen que esa es la única dimensión que existe ha de ser encontrar la felicidad ayudando a los demás a ser felices también. Y esto es algo que todos deberíamos aprender y aplicar, sean cuales sean nuestras creencias.
Además de impresionarme esa unanimidad implícita, también me da pena, porque para que ocurra tenemos que toparnos con algún suceso de este calibre que nos impacte y nos haga darnos cuenta de lo que no estamos haciendo bien, de todo lo que tenemos a nuestra disposición y raramente valoramos. Si no hay ningún acontecimiento especial, no hay ningún sentimiento especial, y estos deberían permanecer en cualquier circunstancia.
Aunque nunca lo sepas, aunque nunca hayamos tenido ninguna relación más allá de preguntarme algo y responderte, aunque seguramente otras personas sufrirán más de lo que pueda sentir yo... a pesar de todo eso, esta entrada te la dedico a ti, porque simplemente imaginándome por lo que estás pasando ahora ya me alcanza tu dolor.
Y pienso que esta canción es de las más adecuadas para expresar todo esto. ¿Por qué será que, cuando la he escogido, ha sonado en la radio? Malditas coincidencias...
Ella sólo viviría algunos años en este planeta. Pero si la Historia de la humanidad era su propia historia, entonces ella tenía, en cierto modo, muchos miles de años.
martes, 11 de enero de 2011
Recomenzando
Hoy es un bonito día para crear un nuevo blog. Realmente, esta idea llevaba por mi cabeza bastante tiempo pero, sobre todo por falta de ganas, no terminaba de salir a la luz. Finalmente he decidido que hoy es el momento ideal. Hace muy poco empezamos el nuevo año, y qué mejor que cumplir uno de esos propósitos que tienes en mente y acabas dejando de lado. Esta vez no va a ser así.
Once de enero de dos mil once. Suena bien, ¿no? Aunque no soy supersticiosa ni nada por el estilo, siempre he tenido interés por números concretos y me fijo en los días y en las horas. Y, solamente fijándonos un poco, podemos darnos cuenta fácilmente de que el día once lleva siendo especial desde hace bastante tiempo. No por sucesos agradables de recordar, desgraciadamente. Sin embargo, para mí el once sigue siendo un número interesante.
Esta vez no pretenderé publicar a diario. Ya tengo claro que no quiero convertir una afición en algo obligatorio o rutinario; se van las ganas rápidamente, aunque ayude a ser perseverante y no dejarlo. Intentaré escribir semanalmente, más o menos.
Por otro lado, hay una diferencia más: la privacidad. No voy a colocar la dirección del blog en ningún sitio; la diré a quien considere y esas personas, aparte de quien me encuentre por casualidad (es raro pero posible), me leerán.
Por eso, ahora soy Neftis. A lo mejor, alguien se ha preguntado de dónde viene este nombre. Neftis es la diosa egipcia de la muerte. ¿Por qué lo he escogido? No sabría dar ninguna razón concreta; simplemente me llama la atención. El nombre del blog es un poco extraño, lo sé; simplemente es una referencia a mi relativa anonimidad. Y esto es importante, por lo que me gustaría que quedara claro desde el principio: Dentro del blog solamente soy Neftis, y solamente soy Neftis dentro del blog. Puede parecer lo mismo, pero no lo es.
Como suele ocurrirme, la entrada no es ni la sombra de lo que tenía en mente, antes incluso de pulsar el botón de crear. Ya decía Platón que las ideas son eternas y perfectas; no así la realidad. Y es una pena. Más de una vez he deseado tener una libreta mental para apuntar todo lo que pienso; sería extraordinario.
Espero poder decir que este blog es el mejor de todos aquellos en los que he participado hasta ahora, aunque no me importaría si no supera el siguiente -si es que hay siguiente, claro-. Por ahora, me centraré en el presente, aunque a veces me digan que no exista.
Limpiemos el nombre del once. ¿Nos ayudas?
Once de enero de dos mil once. Suena bien, ¿no? Aunque no soy supersticiosa ni nada por el estilo, siempre he tenido interés por números concretos y me fijo en los días y en las horas. Y, solamente fijándonos un poco, podemos darnos cuenta fácilmente de que el día once lleva siendo especial desde hace bastante tiempo. No por sucesos agradables de recordar, desgraciadamente. Sin embargo, para mí el once sigue siendo un número interesante.
Esta vez no pretenderé publicar a diario. Ya tengo claro que no quiero convertir una afición en algo obligatorio o rutinario; se van las ganas rápidamente, aunque ayude a ser perseverante y no dejarlo. Intentaré escribir semanalmente, más o menos.
Por otro lado, hay una diferencia más: la privacidad. No voy a colocar la dirección del blog en ningún sitio; la diré a quien considere y esas personas, aparte de quien me encuentre por casualidad (es raro pero posible), me leerán.
Por eso, ahora soy Neftis. A lo mejor, alguien se ha preguntado de dónde viene este nombre. Neftis es la diosa egipcia de la muerte. ¿Por qué lo he escogido? No sabría dar ninguna razón concreta; simplemente me llama la atención. El nombre del blog es un poco extraño, lo sé; simplemente es una referencia a mi relativa anonimidad. Y esto es importante, por lo que me gustaría que quedara claro desde el principio: Dentro del blog solamente soy Neftis, y solamente soy Neftis dentro del blog. Puede parecer lo mismo, pero no lo es.
Como suele ocurrirme, la entrada no es ni la sombra de lo que tenía en mente, antes incluso de pulsar el botón de crear. Ya decía Platón que las ideas son eternas y perfectas; no así la realidad. Y es una pena. Más de una vez he deseado tener una libreta mental para apuntar todo lo que pienso; sería extraordinario.
Espero poder decir que este blog es el mejor de todos aquellos en los que he participado hasta ahora, aunque no me importaría si no supera el siguiente -si es que hay siguiente, claro-. Por ahora, me centraré en el presente, aunque a veces me digan que no exista.
Limpiemos el nombre del once. ¿Nos ayudas?
Suscribirse a:
Comentarios (Atom)