martes, 23 de agosto de 2011

Disgregación

Ya lo tengo más que comprobado.
Lo llevo diciendo desde hace años.
Cuando se forma un grupo amplio, sea donde sea, nunca funciona bien. Pronto comienzan las rencillas, las discusiones entre unos y otros. Este no se lleva bien con la otra por no sé qué estúpida razón y a ella también empieza a caerle mal, como es lógico. La gente se va separando y se forman "subgrupos". Algunos se van porque se cansan o encuentran algo que consideran mejor; otros entran con alguna expectativa que no siempre se cumple. A veces no caen muy bien por alguna faceta de su personalidad que enseñaron aquel primer día.
Sin embargo, cuando unas pocas personas se juntan -a veces un subgrupo o parte de él- es bastante más complicado que se separen. Algo diferente, más grave, tiene que ocurrir.
En definitiva, lo único bueno de los grupos grandes es que es más fácil encontrar a tu subgrupo ideal o, al menos, el mejor de los posibles. El problema llega cuando parte del propio grupo empieza a echar, de una u otra forma, a una persona concreta con la que te llevas bien. Entonces se huele esa tensión en el ambiente, esa sensación de estar en medio, como si estuviera llegando una tormenta por ambos lados.
Y lo peor de todo es que te excluyan sin haberles hecho nada, así porque sí. Aunque también puedes ver la parte positiva: no te merecen y eres libre de buscar a gente mejor para ti, que se adapte más a tus aficiones e intereses.

No hay comentarios:

Publicar un comentario