En ocasiones, puedes pensar que te encuentras en una situación aceptable: vives en uno de los países más avanzados del mundo, tienes un trabajo bien remunerado y tus relaciones sociales marchan viento en popa.
Y entonces... todo se derrumba, sin previo aviso. No hay solución posible. Nadie pudo adivinarlo. En unos segundos, pasas de tener todo a no poseer nada. Nadie tiene la culpa... ¿o sí? Comienzan las dudas.
Más vale tarde que nunca, dicen.
Esta va por ellos. Esta va por Japón.
Encontré un blog hace poco que trata del tema, aquí lo dejo por si alguien quiere echarle un vistazo.
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