sábado, 6 de agosto de 2011

Leave alone

Hoy me ha sucedido algo que no me ha gustado mucho aunque, no sé por qué, de alguna forma imaginaba que acabaría ocurriendo. En resumen, una chica se ha autoinvitado a una fiesta y la mayoría de los invitados, contando los dos cumpleañeros y el chico a cuyo campo vamos a ir, no querían que fuera y se lo han dicho de una manera bastante borde.
Pienso que las dos partes han errado, cada una a su manera. Por un lado, no entiendo muy bien por qué esta chica ha creído que estaba invitada. Yo oigo a veces hablar sobre cumpleaños de gente que pienso que me va a invitar y no lo hace, y no me considero invitada ni mucho menos. No necesito que me digan, no te invito. No sé si ella se pensó que, al hablar de ello los demás, también participaba.
Por otra parte, tampoco comprendo por qué cae tan mal esta chica. No veo que haya hecho nada malo. A veces es un poco repetitiva con las bromas, pero no es la única y los otros no caen mal, o no de esa manera. Y me ha parecido fatal la forma de privarla de ir. No creo que merezca eso.

En estos casos empieza la gente a criticar a todo el mundo, y te das cuenta de que no puedes saber quién es tu amigo y quién no, porque, ¿quién sabe si en cuanto te vayas van a empezar a hablar de ti a tu espalda?

No hay comentarios:

Publicar un comentario