¿Cuántas veces hemos intentado contar algo que nos ha ocurrido y que nos parece interesante, o simplemente expresar nuestra opinión sobre un tema, y no nos han prestado la atención que buscábamos?
¿Cuántas veces hemos querido decir algo a tantas personas que no sabíamos por quién empezar, y al final acaba por no saberlo nadie?
En esos momentos, siempre tendremos un apoyo: un lápiz y un papel -o, en su defecto, un teclado y una pantalla-. Lo que está claro es que no nos va a interrumpir con sus propias historias ni nos va a poner objecciones. Y, a partir de ahí, que nos lea quien quiera, que opine lo que quiera, y que lo plasme y lo comparta si quiere. Y si no, al menos nosotros ya lo hemos contado.
No hay comentarios:
Publicar un comentario