viernes, 13 de mayo de 2011

Sobro

¿Es que ya ni tan siquiera puedo estar orgullosa de mí misma? ¿No puedo mostrar mis -más o menos importantes- logros a la gente a la que -creo- le importo? ¿Por qué siempre es su turno, y nunca el mío? ¿Cuándo me toca a mí?

Y luego están los otros... ¿ni siquiera son capaces de agradecerme lo que hago por ellos, sin tener por qué? ¿Ni un simple gracias? ¿Tan difícil es? Por lo que veo, es más fácil quejarse del trabajo ajeno, cuando no hay uno propio...
La solución sería tan simple, y lo hacen todo tan complicado...

Piénsalo: si no existiera ningún ser vivo, a nadie le importaría. No habría nadie a quien pudiera importarle. Así que, ¿qué más da?

Uno más, uno menos... ¿quién se iba a dar cuenta?

No hay comentarios:

Publicar un comentario