miércoles, 8 de junio de 2011

Lo que nos sigue

Una de las peores cosas que pueden sucederle a alguien es que un grupo forme una religión con sus ideas. ¿Por qué digo esto? Muy sencillo: es fácil comprobar cómo a lo largo del tiempo se han ido transformando las distintas religiones que existen.
Pensemos en el cristianismo, que es el ejemplo que tenemos más cerca. ¿Qué tiene que ver la Iglesia actual con las humildes creencias y peticiones que Jesús predicaba hace un par de milenios? Simplemente yéndonos a los autores de la Biblia, seguro que existen multitud de diferencias respecto a lo que él buscaba realmente. 
Es una pena que a nuestra especie le guste tanto modificar la realidad a su gusto, aunque eso implique consecuencias negativas. 
Quizá las religiones no deberían existir. Quizá lo mejor sería tomar lo bueno de cada persona, de cada lugar, de cada cultura, y conseguir algo mejor como resultado de la mezcla. Y quizá de esto es de lo que no nos damos cuenta.

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