Dicen que si pides algo cuando vas a soplar las velas de la tarta de tu cumpleaños, tu deseo se realizará.
No sé si es que no pongo suficiente ímpetu o que lo cuento sin darme cuenta, pero el caso es que solamente se me ha cumplido cuando ya estaba todo más o menos planificado y lo que pedía era, primordialmente, que no se fuera al traste.
La verdad es que ni siquiera recuerdo qué quise la última vez; me debato entre varias ideas. Lo que sí sé es que ninguna de ellas ha cambiado. Y casi seguro que no piensa hacerlo.
De las estrellas fugaces no puedo opinar porque nunca se ha dado la situación, pero puedo imaginar que será más de lo mismo.
Y no, no soy supersticiosa. Es simplemente una queja.
Está bien, seguiré soñando...
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