A veces no entiendo cómo a algunas personas les cuesta tanto relacionar conceptos. No sé cómo pueden tener memoria para aprenderse varias páginas y recitarlas como papagayos y no acordarse de una fórmula que se han leído tres veces hace dos minutos.
En la vida no siempre tomamos las decisiones correctas. Aunque, posiblemente, son esas mismas decisiones las que nos llevan a darnos cuenta de que eso no era lo que realmente queríamos, por lo que no dejan de ser nuestras propias elecciones y no debemos arrepentirnos de ellas.
Y mientras intento echar un pequeño cable, recibo cosas que he intentado evitar hasta el límite... es muy fácil creer que se puede decir que no a todo.
Como salga mal, me sentiré peor... a pesar de intentar convencerme de que no tengo la culpa.
No la tengo, ¿verdad? ¿O algo sí?
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