domingo, 25 de marzo de 2012

Crisis

Estamos en crisis.

Pero no en la crisis económica de la que todo el mundo habla. No.

Esta vez es una crisis espiritual.
Una crisis de valores, de sentimientos y de emociones.

Una crisis en la que las personas hemos olvidado qué es amar. En una sociedad en la que darse por amor está pasado de moda. En la que lo importante es conseguir y no entregar.

En la que predomina la superficialidad y hablar es más importante que escuchar. En la que lo nuestro es lo único que importa.

¿Saldremos de esta?

jueves, 22 de marzo de 2012

domingo, 18 de marzo de 2012

Real

Fue divertido mientras duró. Ahora me voy; ahí te quedas.

¿En serio crees que está bien lo que has hecho? ¿Son acaso las personas un medio y no un fin? En ese caso, tenemos un serio problema.

¿Cuántas veces se repite esta situación en nuestra vida? Personas que solo te quieren por interés. Para qué engañarnos, yo a veces también lo hago, pero no insinúo que quiero tener una relación de amistad ni nada por el estilo, aparte de que normalmente es recíproco; no suelo hacerlo si no lo recibo antes.

¿Cuántos te quiero leemos y oímos cada día? Lo siento, pero los excesos no son buenos. Empiezo a no tragármelo. El amor se demuestra con acciones, no con palabras bonitas.

¿Y si intentamos ser un poco mejores, más sinceros?

martes, 13 de marzo de 2012

Hope

La niña espera.


Está sentada en el banco, viendo la vida pasar, intentando no pensar... simplemente esperar. La gente pasa por delante; algún que otro transeúnte se fija en ella.


Sabe que él nunca llegará, pero no le importa. Siempre a la espera. Nunca se sabe.


Ella creció en ese banco. No había un día en que no se sentara, expectante.


Él nunca apareció.

La esperanza es el alimento del alma.

Y un día...

viernes, 9 de marzo de 2012

Animales

Supongo que si digo que en algunos países se come carne de animales que nunca comeríamos, no estoy contando nada nuevo.

Normalmente, en cuanto nos imaginamos a alguien comiendo carne de algún animal que consideramos de compañía, sentimos que las personas que hacen eso no tienen sentimientos, que los pobres animalitos no se merecen eso, y demás ideas morales.

Si te paras a pensar, ¿existe realmente una diferencia considerable entre comer carne de perro, de gato, de mono, de cerdo o de pollo? Porque yo creo que no. El único problema está en que cada cultura tiene unas tradiciones, y ve extraño lo ajeno. Pero, en el fondo, todo se reduce a lo mismo.

En ningún momento pretendo volver a la gente vegetariana, ni mucho menos. No sé con seguridad si incluir la carne y el pescado en la dieta mejora nuestra salud porque tiene proteínas que no nos ofrecen las plantas -eso dicen; sin embargo, quizá exista alguna posibilidad de conseguirlas de otra manera-. Creo que voy a seguir tomando carne igualmente, imagino que en parte porque no veo el proceso de fabricación.

Y, a pesar de tener claro esto, seguirá pareciéndome un tanto raro el hecho de que en ciertos países se coman a perros o gatos.

No obstante, en relación con este tema hay un par de cuestiones que, más objetivamente, ya no son tan éticas.

La primera de ellas es que se encierra a demasiados animales en un espacio muy pequeño, y se produce mucha más carne de la necesaria. Viven y mueren más animales de la cuenta sin necesidad mayor que la de la economía, el mercado, que es lo que mueve prácticamente todo en la actualidad.

Y la segunda, probablemente aún más grave, es la manera en que se mata a estos seres vivos en no pocas ocasiones. Aunque, a veces, es simplemente por falta de técnica, en otras muchas existe un factor de placer o diversión. Nunca entenderé esto, pero es así. Seguramente alguna vez os ha llegado por correo electrónico esa cadena en la que se enlaza un vídeo donde se puede ver cómo maltratan a los animales. No sé qué ganan con eso; si quieren desahogarse, que den puñetazos a un objeto inanimado que no sea muy rígido; el efecto viene a ser el deseado. El pobre animal afectado no les ha hecho nada.

domingo, 4 de marzo de 2012

Absolute freedom

El problema no está en los partidos, en las asociaciones ni en las religiones.
El problema está en las personas.

Cuando demasiada gente dentro de una organización la usa en su beneficio propio, modificando sus objetivos y anhelos originales, se pierde la credibilidad de la misma. Aunque de por sí no tuviera ese fin. Es como profanar algo sagrado.

Cuando ves que no es necesario pertenecer a nada ni creer en nada ya establecido para querer ser mejor persona cada día, entonces eres realmente libre.