miércoles, 28 de diciembre de 2011

Navidad, sí...

Cada año, la Navidad se me hace más comercial. En ocasiones, la gente que quieres te regala algo carísimo que incluso quizá ni siquiera te gusta, y ¿qué haces? Seguramente, agradecérselo como un bobo, porque no quieres herir sus sentimientos, mas por dentro te encuentras lleno de impotencia al saber que esa persona se ha gastado un pastizal en el objeto en cuestión.
Yo me enteré del secreto de estas fechas más tarde que la mayoría de los niños. Y me arrepiento bastante de no haberlo sabido antes, porque cuando tenía la ilusión pedía muchísimos regalos, pensando que a esos personajes mágicos a los que no podía ver no les costaba nada. Nada más lejos de la realidad, para mi desgracia. La mayoría de esos juguetes casi ni los toqué. Tampoco tenía con quién hacerlo.
Y la sociedad no nos ayuda, al contrario: a los medios de comunicación y las tiendas les interesa que consumamos más y más para enriquecerse a nuestra costa.
Quizá deberíamos pensar un poco más en nosotros mismos y en lo que estamos construyendo.

martes, 20 de diciembre de 2011

Tercero

Llega el PP al poder y lo primero que se le ocurre hacer es añadir un año de Bachillerato restándoselo a la Educación Secundaria Obligatoria. Y lo más curioso de la medida es que, aunque los alumnos terminasen la ESO a los 15, tienen que cursar obligatoriamente 1º de Bachiller o de Formación Profesional de grado medio.

Vamos a ver... ¿pretenden hacernos creer que lo hacen para beneficiar a los estudiantes, ayudarlos en su aprendizaje y que salgan mejor preparados? Porque, obviamente, no van a conseguirlo de esta manera ni aunque quisieran. El problema de la educación no está en la cantidad, sino en la calidad. ¿Por qué no se puede repetir más de dos veces? ¿Por qué se estudia gran parte de cultura general en Bachillerato? ¿Por qué algunos profesores hacen 3 o más recuperaciones de un mismo examen y/o suben las notas en las evaluaciones como si nada?

Está más claro que el agua que lo que pretenden es reducir el paro. Y se piensan que con esto van a reducir la crisis... la llevan clara. Lo único que hacen es evitar el problema, posponerlo, no dar una solución coherente y lógica.

Lo peor es que, como somos tan burros de darles la mayoría absoluta, podrán aprobar todas las medidas que les venga en gana sin contar con el apoyo de la oposición.

Otra vez será.

lunes, 12 de diciembre de 2011

Utopía

Kant defendía que debemos actuar de manera que sirva como ley universal para el resto, es decir, que mejore el mundo si todos hicieran lo mismo. ¿No es un bonito ideal? Y, sin embargo, va el profesor y suelta que eso es una utopía. Inalcanzable. Imposible.
Irrealizable.

¿Por qué?

¿Quién nos lo impide? Aparte de nosotros mismos, claro está. Porque, visto el panorama, somos nosotros los que nos refrenamos, los primeros que pensamos, ¡no podemos!, y dejamos todo a medias, sin hacer. O nos guiamos por la vía fácil, la del mínimo esfuerzo, la que se aleja de la moral.
¿Quién dice que no podemos alcanzar el bien en esta vida? A lo mejor no vamos a poder actuar moralmente siempre, ni todas las personas lo van a hacer, ya que cada una tiene su forma de ver la vida, que también depende mucho de la cultura, pero ¿por qué no intentarlo? ¿Qué se pierde en ser algo mejor cada día?

Pero no, lo sencillo es ir con la idea de utopía por delante. Si total... nadie es perfecto. ¿Qué más da eso? ¿Acaso no puedo pretenderlo? Si nadie va a conseguir ser completamente bueno... ¿y qué tal empezar por lo mejor posible?

martes, 6 de diciembre de 2011

Animales

El otro día oí a una persona afirmar rotundamente que el hombre es malo por naturaleza. Según él, cuando alguien se cae, por ejemplo, es más fácil reírse que intentar ayudarlo.
Sin embargo, si te dan una pistola, ¿es acaso más fácil matar con ella a alguien? Yo no lo veo así.
Otro decía, en realidad somos salvajes. Y eso se acerca más. Ya que, biológicamente, procedemos de los animales, que no pueden ser malos ni buenos porque no tienen raciocinio.

Lo que más me impactó no fue la frase en sí, sino el hecho de saber que es una persona bastante religiosa, y el catolicismo siempre ha defendido que el hombre es bueno por naturaleza, porque todo lo que viene de Dios es bueno. Es curioso cómo la gente se aferra a creencias religiosas y, después, sus ideales éticos son incoherentes con ellas.