martes, 26 de julio de 2011

Dreams

Dicen que si pides algo cuando vas a soplar las velas de la tarta de tu cumpleaños, tu deseo se realizará.

No sé si es que no pongo suficiente ímpetu o que lo cuento sin darme cuenta, pero el caso es que solamente se me ha cumplido cuando ya estaba todo más o menos planificado y lo que pedía era, primordialmente, que no se fuera al traste.
La verdad es que ni siquiera recuerdo qué quise la última vez; me debato entre varias ideas. Lo que sí sé es que ninguna de ellas ha cambiado. Y casi seguro que no piensa hacerlo.

De las estrellas fugaces no puedo opinar porque nunca se ha dado la situación, pero puedo imaginar que será más de lo mismo.

Y no, no soy supersticiosa. Es simplemente una queja.

Está bien, seguiré soñando...

miércoles, 20 de julio de 2011

Smile

Hace algún tiempo leí estas sabias palabras:

Una sonrisa no cuesta nada y produce mucho.
Enriquece a quienes la reciben sin empobrecer a quienes la dan.
No dura más que un instante, pero su recuerdo a veces es eterno.
Nadie es demasiado rico para prescindir de ella.
Nadie es demasiado pobre para no merecerla.
Da felicidad en el hogar y apoyo en el trabajo.
Es el símbolo de la amistad.
Una sonrisa da reposo al cansado.
Anima a los más deprimidos.
No se puede comprar, ni prestar, ni robar, pues es una cosa que no tiene valor, hasta el momento en que se da.
Y si alguna vez se tropieza con alguien que no sabe dar una sonrisa más, sea generoso y déle la suya.
Porque nadie tiene tanta necesidad de una sonrisa como el que no puede dársela a los demás.

Hay tantos tipos de sonrisa...
La sincera, después de algo divertido;
la forzada de esas fotos que no quieres hacerte;
la triste, cuando sabes que tienes que ser fuerte;
la sorprendida, cuando de pronto ves algo que te encanta;
la enamorada, cuando tienes lo que más quieres;
y muchas más...
¿Cuál es la tuya?


jueves, 14 de julio de 2011

Flowerz

En todos estos años, una de las cosas más importantes que he aprendido es que las relaciones son como las flores: si no las cuidas, se marchitan. Lo más curioso es que esto en principio lo tenemos todos más o menos claro, pero a la hora de la verdad pocas veces se lleva a la práctica.

En principio, tal vez parezca que esto ocurre simplemente en las relaciones de pareja. Nada más lejos de la realidad. Es viable tanto entre la familia, como entre amigos, hasta incluso entre personas que se conocen virtualmente. Aquí se puede observar de forma muy clara. Últimamente creo que, teniendo, por supuesto, las precauciones necesarias en todo momento, a veces llegan ocasiones en que la otra persona se merece que des un paso más, aunque eso implique que ella también tenga que darlo. Si no vas sabiendo más sobre el otro, no puede avanzar la relación. Si empieza a dejar de contactar contigo y no haces nada por hablar con esa persona, posiblemente acabéis como desconocidos el uno para el otro nuevamente.

Además, la comparación es bastante realista, porque no debes dar ni poco ni demasiado. Si no estás suficiente con la otra persona, no te acercas, no te comunicas con ella..., se va a acabar olvidando de ti. Si, por el contrario, la mimas en exceso, puede darse cuenta de que no le impides nada y hará lo que quiera contigo, por lo que también está decayendo la relación.

El problema viene cuando cuidas tu flor con todo tu esmero y cariño y la otra persona comienza a destrozarla o, simplemente, a dejarla morir. En ese caso, hay poca solución. Lo más probable es que esa flor no mereciera la pena, o no la merezca ahora, y tengas que buscar otra que también te cuide. Hay muchas flores en el mundo...

viernes, 8 de julio de 2011

Decisiones

A veces pienso que no deberíamos tener la oportunidad de elegir en algunos casos.
Lógicamente, siempre acabo con la idea de que eso es una estupidez. La capacidad de escoger es lo que nos da vida.

En otras ocasiones, creo que deberíamos poder decidir sobre algunos aspectos de nuestra vida de los que, en realidad, somos totalmente dependientes.

Y, sin embargo, con frecuencia pienso que, aunque se nos dé esta posibilidad, en ocasiones tendría que estar más limitada. Ya que no podemos elegir un color que no vemos -el espectro visible es una parte ínfima del electromagnético, y hay animales que pueden ver colores que no percibimos-, quizá sería posible extrapolar esta situación a otras más importantes.

Todo hipotético, en realidad. Pero son ilusiones...

viernes, 1 de julio de 2011

Canciones para Paula

Hoy me he encontrado por segunda vez con este libro y ha atraído toda mi atención. La primera vez fue en El Corte Inglés, pasando por la zona en la que venden montones de libros que están de moda con una amiga. Ella fue la que me habló de él al encontrar allí la segunda parte. Está muy bien, me decía; el autor primero lo escribió en Internet y luego se hizo famoso y lo publicaron. La verdad es que después de pensar en esto y darme cuenta de que era cierto me percaté de que estas noticias incentivan y motivan en gran manera a las personas a las que les gusta escribir, intentando conseguir un huequecito con sus historias en los estantes de las librerías. Pero no es tan sencillo, por desgracia.

Hoy me he decidido. Tenía que leer ese libro. Así que lo he buscado, y unos minutos más tarde ya estaba tragándome las primeras páginas. Tiene algunas pequeñas erratas -no sé si por no ser original o por haberse extraído de un Fotolog-, pero se lee estupendamente. Al principio me ha dado la sensación de que le faltaba algo, quizá descripciones un poco más completas. Siempre las he odiado, pero he llegado a un punto en el que he empezado a echarlas de menos, por una vez. Sin embargo, cada vez me ha interesado y envuelto más. Sobre todo, porque lo que cuenta, aunque no deja de ser ficción, es muy realista y cotidiano. Un chico y una chica que se conocen en Internet y se enamoran. ¡Cómo no! Y qué casualidad que viven muy cerquita, tanto que a los dos meses ya deciden verse en persona. Sin haberse enviado una sola foto. Esto se me ha hecho un tanto surrealista, pero no puedo quejarme. Aunque no he vivido personalmente casi nada de lo que se narra, me recuerda a muchísimos momentos de mi vida, y eso lo hace aún mejor. Así que, por mi parte, os invito a que lo leáis, si tenéis algo de tiempo. Imagino que sí, que para eso estamos en verano y de vacaciones -no todos, lo sé-.

Lo que me ha parecido más curioso es que menciona muchos títulos de canciones que conozco y, sobre todo, aparte de un enlace de Youtube dedicado a Perdona si te llamo amor, una dirección de Fotolog. He probado a copiarla, y ¡quién me iba a decir con qué me iba a encontrar! Ha resultado ser el comienzo de Tras la pared, otro relato que Blue Jeans, el escritor de Canciones para Paula, aún no ha publicado entero, o al menos eso he entendido al buscar más información. Muy astuto por su parte. De todas formas, aún no tengo intención de leerlo. Todavía me quedan unas cuántas páginas -bastantes- de su primer best-seller, y algunos libros más...
Todo a su tiempo.