sábado, 29 de enero de 2011

Lune

¿Crees que fue cierto ese viaje a la Luna de julio de 1969? ¿O, por el contrario, piensas que Amstrong, Aldrin y Collins son poco más que parte de una gran farsa preparada por la NASA, con fotografías en las que aparecen ondulaciones y sombras que teóricamente no deberían existir?

Yo dudaba hasta hace relativamente poco. Ese momento en que más o menos me decanté llegó cuando leí casualmente que habían pisado la Luna doce astronautas, o algo por el estilo. Me extrañó muchísimo, porque yo no conocía a ninguno más aparte de los que he mencionado, y decidí buscar más información. Entonces encontré gran cantidad de datos que no había visto en mi vida.

Es curioso: la mayoría de la gente piensa que, como mucho, el ser humano solamente ha llegado a tocar la superficie lunar una vez. Sin embargo, esto no es así. En total, han existido seis alunizajes, realizados por las naves Apolo 11 a 17, excepto la 13, debido a una explosión en uno de los tanques de oxígeno -todos salieron ilesos-. Que la número once fuera la primera no significa en absoluto que fuera la única. Esto quiere decir que, en total, doce astronautas han pisado nuestro satélite, aunque en total viajaron aún más hasta él. En el último de estos viajes espaciales se incluyó a un geólogo.
Por otro lado, no todo son finales felices en este tipo de misiones. El Apolo 1 sufrió un incendio durante unas pruebas el veintisiete de enero de 1967, lo que ocasionó el fallecimiento de su tripulación. Y ni siquiera era la primera vez que ocurría; en 1961 murió en condiciones similares Valentin Bondarenko, un astronauta soviético. Sin embargo, este hecho se ocultó durante veinte años, lo cual impidió evitar que volviera a suceder.

Hay algo que me ha llamado la atención y es que, en cada misión, siempre utilizan una nave distinta. No tengo claro si uno de los objetivos es probar las mismas naves, o si existe otra finalidad para ello. Y, sobre todo, lo que no puedo terminar de entender es cómo hay tan pocas personas que sepan todo lo que estoy comentando, porque considero que conocer nuestros progresos en este aspecto es algo bastante importante. Es cierto que existe un pequeño porcentaje que conoce todos estos viajes y piensa que ninguno es real, pero a la mayoría de los que no se lo creen no les han explicado esto nunca, lo que demuestra cómo nos dejamos influenciar por los medios con más frecuencia de lo que pensamos. Al darnos una opinión hecha, nos dejan el trabajo más fácil y no intentamos crearla nosotros mismos ni informarnos más para saber qué es lo real y qué lo falso.

¿Qué más daremos por hecho sin que sea así?

domingo, 23 de enero de 2011

Ciento treinta

"Solo el uno por ciento de los jóvenes superdotados comienza una carrera universitaria"

Algo parecido a esto escuché en las noticias hace no mucho. Lo primero que pensé fue: ¿cómo es eso posible? La respuesta más típica a esta pregunta es que dejan los estudios por aburrimiento. Porque les resulta fácil. Sin embargo, creo que no es totalmente cierto. Lo más probable es que al principio no les cueste nada sacar buenas notas y, como nadie se las exige, aprueban sin estudiar y nada más. Pero van avanzando de curso, y se encuentran con que ya no es tan sencillo, por muy inteligentes que sean: con solamente atender en clase y usar la cabeza no sirve. Como nunca han tenido el hábito de estudiar, aunque sea un poco, o como máximo el día anterior, empiezan a fracasar desde entonces, y de ahí viene que tiren la toalla.

Esto es muy fácil de arreglar. El único problema es que hay que hacerlo desde el principio. Y la primera parte para conseguirlo se encuentra en los padres.
Si ellos ven el potencial de su hijo, lo que tienen que hacer es ejercitarlo y animarlo, ayudarlo a que tenga interés por lo que se le da bien e ir planteándole problemas que pueda resolver y enseñándole todo lo que pueda aprender. Es normal que los niños no se sientan motivados en el colegio si les obligan a realizar muchos ejercicios de sumas y ya saben sumar con agilidad. Si los padres los enseñan a realizar operaciones más complejas, seguramente las aprenderán y luego les costará aún menos que si las vieran en el colegio por primera vez. También la lectura es algo que se puede potenciar desde que son pequeños: ver qué tipo de libros prefieren para que no acaben diciendo que no les gusta leer sin saberlo, por no haber leído realmente casi nada.

La otra parte es es la propia educación que reciben. Como ya he mencionado, si un niño sabe multiplicar y solo le exigen sumar acabará perdiendo interés. Si todas las asignaturas le resultan simples y no tiene que hacer ningún esfuerzo para conseguir una buena nota, no lo hará nunca. A estas personas se les debería ayudar a sacar lo mejor de sí mismas desde muy pronto; así, no se cansarán y tendrán interés en resolver ejercicios difíciles para ellos, por lo que utilizarán todas sus capacidades y seguirán adelante. Esto es más difícil de resolver que lo anterior, porque depende del propio sistema educativo del país, y no es tan fácil cambiarlo. Pero, poderse, se puede.

¿Por qué cuando somos pequeños nos enseñan que no podemos restar tres menos cuatro, si unos años más tarde nos van a decir que la solución es menos uno porque existen los números negativos? Esta es una de las muchísimas limitaciones del aprendizaje que existen en el sistema educativo actual y que, en mi opinión, también desmotivan a los que quieren saber más, porque es como si les fueran construyendo muros para después romperlos y construirlos un poco más adelante, y así sucesivamente.

Aprender a enseñar es más importante de lo que parece, ¿no?

viernes, 14 de enero de 2011

Dimensiones

Cuando comencé a pensar en qué iba a escribir hoy, se me ocurrió un tema en concreto. Sin embargo, después de todo lo que ha sucedido esta mañana, no puedo quedarme pasiva, sin comentarlo. Así que el otro tendrá que esperar.

Es alucinante que, ante estos momentos de tristeza, las personas se unan en silencio, sin pactarlo, sin haber puesto en común nada antes, simplemente reflexionando sobre la noticia, sobre el golpe que acaban de recibir, aun cuando no les afecta directamente. Porque no es difícil llegar a una idea: "¿Y si me ocurriera a mí?" Entonces nos damos cuenta de lo importantes que son para nosotros esas personas, de lo que las queremos, de que nos arrepentiríamos toda la vida si nos dejaran antes de habérselo demostrado completamente. Por otro lado, también me ha venido otra pregunta: "Si crees que después no hay nada más, ¿qué sentido tiene la vida?" Lógicamente, no es la primera vez que me lo cuestiono pero, en ese momento, creo que ha sido con más intensidad que nunca. Me he dado cuenta realmente de que, cuando crees en una vida posterior, cuando piensas que la única dimensión que se corta para ti es la biológica, es mucho más sencillo vivir sin miedo porque, según tus ideales, vivirás eternamente, de una forma u otra. Sin embargo, para encontrar una razón por la que vivimos, el objetivo -y, al fin y al cabo, la propia razón- de los que creen que esa es la única dimensión que existe ha de ser encontrar la felicidad ayudando a los demás a ser felices también. Y esto es algo que todos deberíamos aprender y aplicar, sean cuales sean nuestras creencias.
Además de impresionarme esa unanimidad implícita, también me da pena, porque para que ocurra tenemos que toparnos con algún suceso de este calibre que nos impacte y nos haga darnos cuenta de lo que no estamos haciendo bien, de todo lo que tenemos a nuestra disposición y raramente valoramos. Si no hay ningún acontecimiento especial, no hay ningún sentimiento especial, y estos deberían permanecer en cualquier circunstancia.

Aunque nunca lo sepas, aunque nunca hayamos tenido ninguna relación más allá de preguntarme algo y responderte, aunque seguramente otras personas sufrirán más de lo que pueda sentir yo... a pesar de todo eso, esta entrada te la dedico a ti, porque simplemente imaginándome por lo que estás pasando ahora ya me alcanza tu dolor.

Y pienso que esta canción es de las más adecuadas para expresar todo esto. ¿Por qué será que, cuando la he escogido, ha sonado en la radio? Malditas coincidencias...


Ella sólo viviría algunos años en este planeta. Pero si la Historia de la humanidad era su propia historia, entonces ella tenía, en cierto modo, muchos miles de años.

martes, 11 de enero de 2011

Recomenzando

Hoy es un bonito día para crear un nuevo blog. Realmente, esta idea llevaba por mi cabeza bastante tiempo pero, sobre todo por falta de ganas, no terminaba de salir a la luz. Finalmente he decidido que hoy es el momento ideal. Hace muy poco empezamos el nuevo año, y qué mejor que cumplir uno de esos propósitos que tienes en mente y acabas dejando de lado. Esta vez no va a ser así.
Once de enero de dos mil once. Suena bien, ¿no? Aunque no soy supersticiosa ni nada por el estilo, siempre he tenido interés por números concretos y me fijo en los días y en las horas. Y, solamente fijándonos un poco, podemos darnos cuenta fácilmente de que el día once lleva siendo especial desde hace bastante tiempo. No por sucesos agradables de recordar, desgraciadamente. Sin embargo, para mí el once sigue siendo un número interesante.

Esta vez no pretenderé publicar a diario. Ya tengo claro que no quiero convertir una afición en algo obligatorio o rutinario; se van las ganas rápidamente, aunque ayude a ser perseverante y no dejarlo. Intentaré escribir semanalmente, más o menos.
Por otro lado, hay una diferencia más: la privacidad. No voy a colocar la dirección del blog en ningún sitio; la diré a quien considere y esas personas, aparte de quien me encuentre por casualidad (es raro pero posible), me leerán.
Por eso, ahora soy Neftis. A lo mejor, alguien se ha preguntado de dónde viene este nombre. Neftis es la diosa egipcia de la muerte. ¿Por qué lo he escogido? No sabría dar ninguna razón concreta; simplemente me llama la atención. El nombre del blog es un poco extraño, lo sé; simplemente es una referencia a mi relativa anonimidad. Y esto es importante, por lo que me gustaría que quedara claro desde el principio: Dentro del blog solamente soy Neftis, y solamente soy Neftis dentro del blog. Puede parecer lo mismo, pero no lo es.

Como suele ocurrirme, la entrada no es ni la sombra de lo que tenía en mente, antes incluso de pulsar el botón de crear. Ya decía Platón que las ideas son eternas y perfectas; no así la realidad. Y es una pena. Más de una vez he deseado tener una libreta mental para apuntar todo lo que pienso; sería extraordinario.

Espero poder decir que este blog es el mejor de todos aquellos en los que he participado hasta ahora, aunque no me importaría si no supera el siguiente -si es que hay siguiente, claro-. Por ahora, me centraré en el presente, aunque a veces me digan que no exista.

Limpiemos el nombre del once. ¿Nos ayudas?